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    Orlando Acosta

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Alfredo de Saint Malo Orillac

by: Orlando Acosta

Semblanza por develar Adentrarse en la persona y figura de Alfredo de Saint Malo Orillac nos permite asomarnos a entender el desarrollo de la música en el Panamá del siglo XX. Saint Malo se destaca —según referencias documentales y estudiosos de la música— como uno de los intérpretes más virtuoso del violín que ha tenido Panamá en ese siglo.

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Humanista con una formación técnica en ingeniería industrial y desarrollo urbano. Su trabajo periodístico se recopila en columnas de opinión en La Estrella de Panamá y La Prensa, dos de los principales diarios de ciudad de Panamá. Es permanente colaborador para los medios escritos y audiovisuales de la Autoridad del Canal de Panamá. Sus crónicas urbanas y culturales se publican en las primeras ediciones de la revista Lobby y recientemente en la revista Portada. Es becario Fulbright bajo el programa Hubert Humphrey, distinción que lo coloca en la posición influyente en el campo de política pública. Se declara permanente defensor y crítico de las relaciones entre patrimonio, identidad y territorio. Vive en ciudad de Panamá y tiene 52 años.
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Alfredo de Saint Malo: Incansable defensor de la integridad nacional

 

Semblanza por develar

Adentrarse en la persona y figura de Alfredo de Saint Malo Orillac nos permite asomarnos a entender el desarrollo de la música en el Panamá del siglo XX. Saint Malo se destaca —según referencias documentales y estudiosos de la música— como uno de los intérpretes más virtuoso del violín que ha tenido Panamá en ese siglo. El desarrollo de la carrera musical de Alfredo de Saint Malo puede ser descrita desde una perspectiva histórica, separando el relato de su vida en tres periodos: una etapa que incluye los primeros años de vida; la siguiente de carácter formativo la cual se desarrolla dentro de su aprendizaje en el hoy Conservatorio de Música de París abarcando una fulgurante carrera como concertista; y finalmente como maestro, formador y promotor en la enseñanza de la música, tarea que inició en Panamá y que culminó con su escaso y conocido ejercicio como docente en la Universidad de Texas, en la ciudad de Austin. Sin duda alguna para entender e interpretar la vida de Alfredo de Saint Malo y su contribución a la historia cultural de Panamá es necesario transitar por un análisis de la institucionalidad panameña dedicada a la formación musical y a los talentos innatos del músico en un contexto de oportunidades de educación en la sociedad del Panamá del siglo XiX —todas estas condicionantes— que ayudan a entender la vida y obra de Saint Malo.

Hacer una interpretación del desarrollo de la música y de sus actores en el contexto histórico mencionado impone dificultades metodológicas y documentales que limitan conocer a cabalidad a la persona y al músico. Los pocos esfuerzos en registrar los temas culturales en el Panamá del siglo XX desde otros géneros culturales resultan ser otros de los escollos por sobrepasar esta tarea. Por otro lado, fueron los diálogos informales con sus familiares los que permitieron complementar algunos detalles de la vida personal del artista para construir una semblanza del virtuoso del violín. Alfredo de Saint Malo nació en el seno de una familia perteneciente a la elite social panameña de finales del siglo XiX. Inició su educación bajo la tutela de su padre —en lo que se refiere a sus primeros años de formación musical— y continuó bajo la guía de Narciso Garay, reconocido —según fuentes formales— como el primer y más importante músico panameño. Y culminó su periodo de educación musical en la entonces mejor escuela de música: el Conservatorio de Música de París. Logró ser galardonado en ese centro de enseñanza con el más importante premio académico, e iluminado por su virtuosismo musical, Alfredo de Saint Malo brilló como estrella fulgurante —como el violinista más importante entre la música panameña y tal vez del mundo— en los más famosos y renombrados escenarios. Su vida profesional artística está revestida de los más importantes reconocimientos mundiales en las principales salas de música de Europa, América y Estados Unidos, además de su aporte a la enseñanza de la música en Panamá y en Estados Unidos. Durante su vida pública en Panamá, convocó y organizó —entre otras iniciativas— el primer cuarteto de cuerdas de Panamá. Innovó en la difusión de la música a través de la primera transmisión radial en vivo y promovió las primeras giras artísticas por diversas ciudades y pueblos de Panamá. Es probable que el Festival Internacional de Música Alfredo de Saint Malo —celebrado actualmente— recoja la modalidad de talleres y clínicas musicales en toda la república.

A finales de la década de 1950, luego de estar a cargo del Conservatorio Nacional de Música y Declamación en Panamá, desapareció de la vida pública nacional para dedicarse a la docencia en la Universidad de Texas en la ciudad de Austin. Murió en Estados Unidos en el año de 1984 bajo la decisión del más hermético anonimato y con una esporádica presencia en la vida pública nacional. La vida de Alfredo de Saint Malo Orillac, la determinación e influencia de las instituciones y actos administrativos nacionales son elementos claves para entender el desarrollo de la música en Panamá durante el siglo XX; por ello se hace necesario conocer esa realidad para entender al hombre, interpretar su desempeño en ese contexto y lograr explicar el estado del desarrollo de las artes, la música y cultura en el Panamá del siglo XXi.

 

Alfredo de Saint Malo, Panamá y su mundo

Alfredo de Saint Malo nació en una familia de músicos el 13 de diciembre de 1898. Es hijo de Rodolfo de Saint Malo Bierman, violinista y cónsul de Suecia en Panamá, y de Clementina Orillac. La familia Saint Malo Bierman tiene su origen en la cercana isla de Curazao en el Caribe, la cual llegó al istmo —como muchos migrantes— atraída por el auge económico generado por las obras de construcción del canal en el periodo francés. Del matrimonio Saint Malo-Orillac nacieron los hermanos Alfredo, Augusto, Alberto, Guillermo, Rodolfo y Elena. Como se mencionó, Alfredo inició su formación musical bajo la tutela de su padre para continuar bajo la enseñanza del maestro Narciso Garay, considerado como el más importante músico de Panamá de finales del siglo XiX y XX y a quien se le debe —por las instituciones que promovió— las tareas que cimentaron los inicios de la formación formal de la música en Panamá.

Los años de primera escuela musical de Alfredo de Saint Malo está influenciada por Narciso Garay y por el entonces cónsul de Alemania en Panamá, Arturo Kohpcke, quien junto con Rodolfo de Saint Malo —su padre— ejercieron por los subsiguientes años una influencia directa en la interpretación del violín. Para lograr entender el proceso de formación musical de Alfredo de Saint Malo se hace necesario conocer el contexto socioeconómico y cultural de Panamá de finales de siglo XiX y principios del XX. Para ello es interesante hacer una reflexión sobre el tema de la institucionalidad relacionada con las instancias culturales —formativas y promotoras de las artes—, y en especial el caso del Teatro Nacional así como de personalidades claves como Narciso Garay; elementos que emergen como hitos importantes para entender el periodo formativo de Alfredo de Saint Malo y de la primera generación de músicos panameños. Para los años en que Rodolfo de Saint Malo vivió en ciudad de Panamá, esta fue una urbe —si se le puede llamar así— bulliciosa y abigarrada y sin mayores refinamientos.

Era como la mayoría de las ciudades decimonónicas americanas: sucias, incómodas, sin infraestructura de agua potable, alcantarillado, alumbrado público, sistema de transporte y una limitada vida cultural. Ciudad de Panamá ha cargado una pesada herencia colonial desde el punto de vista de su imagen urbana, con profundas transformaciones espaciales como resultado de la irrupción del ferrocarril y el inicio de la construcción del canal bajo la iniciativa de inversión francesa. Eran los tiempos bulliciosos enmarcados por esa construcción y en donde el capital económico estaba vinculado a la economía de servicios y la renta generada por el desarrollo de las tierras urbanas en expansión sobre el eje de la avenida Central, pasando por la plaza de Santa Ana y la actual plaza Cinco de Mayo que vio levantar, a finales del año de 1912, el emblemático edificio de la estación del ferrocarril de Panamá, enclave estadounidense en la ciudad. Según Eduardo Tejeira (2008) poca gente tenía acceso a la cultura —vista esta desde la perspectiva de los convencionalismos de la época— cuya presencia se interpretaba en apariencias. “Las gentes vestían indumentarias a la europea, mostraban modales cuidadosos, observaban buena caligrafía y poseían nociones generales de música clásica y literatura europea e hispánica”.

La mayoría de las personas no sabían leer ni escribir. Una minoría social era la que marcaba la pauta y ostentaba el poder social, económico y político. Era una sociedad inminentemente blanca y el ser negro o mulato no ofrecía mayores oportunidades. Las pequeñas elites sociales estaban vinculadas a las grandes sociedades europeas y gozaban de un refinamiento superficial por la influencia francesa, resultado del proyecto de construcción del canal, de la presencia del vizconde de Lesseps y de la empresa constructora de la obra del canal interoceánico. La familia de Saint Malo-Orillac encajó bajo esta descripción de sociedad panameña que tenía contacto con la cultura exterior y que poseía cierta cultura musical que contribuyó a la formación de Alfredo de Saint Malo. En cuanto a su imagen urbana, Panamá se expandía más allá de las murallas coloniales que separaban el territorio de la ciudad que iniciaba el crecimiento urbano a lo largo del eje de la avenida Central —pasando por la bulliciosa plaza de Santa Ana— para llegar a las inmediaciones de la plaza Cinco de Mayo y el edificio que hoy conocemos como la estación del ferrocarril y que albergó en los años ochenta la sede del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz.

Las murallas coloniales que cercaban los intramuros de la ciudad fueron derribadas para urbanizar la explanada y la inversión se focalizó alrededor de la plaza de Santa Ana y el eje de la avenida Central. Entre las primeras décadas del siglo XX la ciudad estrenó los primeros edificios de hormigón armado y se invertía en espacios de recreación y diversión. Eran los tiempos de inicio, auge y caída del proyecto interoceánico del Canal francés y el inicio del proyecto estadounidense. Panamá era un hervidero económico, lugar de paso y tránsito de personas y mercancías y escenarios de las mayores intervenciones tecnológicas del mundo asociadas al transporte interoceánico. Este era el retrato de la sociedad panameña de finales del siglo XiX y principios del siglo XX.

Con relación al desarrollo de la música en ese contexto histórico era según Wolfschoon —descrito en Las manifestaciones artísticas en Panamá— muy deficiente. La mayoría de los músicos no tenían formación musical: eran profesionales empíricos que con buena voluntad suplían las ausencias de un aprendizaje formal. No existía en Panamá músicos formados bajo ninguna instancia académica en ese campo de las artes. Y es en ese ámbito musical y cultural que nace Alfredo de Saint Malo, quien recibió desde su hogar una educación europea y una formación musical proveniente de su padre violinista y su colega Kohpcke.

En los primeros años de vida, Alfredo heredó y practicó la música desde un contexto familiar alejado de la academia. “En el año de 1915 Saint Malo recibió en el conservatorio panameño su diploma de violín con el primer puesto de honor, en virtud de lo cual, al año siguiente, el gobierno de Panamá, presidido por Belisario Porras, le otorgó una beca para continuar sus estudios en el Conservatorio de Música de París, donde fue admitido en la clase de Edouard Nadaud. También estudió con Lucien Capet y Georges Enesco, y posteriormente con Oscar Morini en Viena. ”En 1919, Alfredo de Saint Malo ganó en competencia el primer premio de violín y la medalla de oro del Conservatorio de Música de París, hecho que lo lanzó de inmediato como virtuoso a las principales salas de concierto de Europa y América”. (EnCaribe, pg. web).

 

Garay, el Teatro Nacional y de Saint Malo

Narciso Garay es reconocido como el primer músico de Panamá quien tuvo bajo su visión y responsabilidad el desarrollo del Teatro Nacional y su agenda artística. Hablar de Narciso Garay es necesario para explicar el proceso de educación musical de Alfredo de Saint Malo. Garay es importante para entender el marco institucional y el carácter oficial que toma la formación musical en Panamá desde las instituciones como el Teatro Nacional y la Escuela Nacional de Música, ambas instituciones claves en la forja de las primeras generaciones de músicos panameños, incluyendo a Saint Malo. Garay es documentado como un verdadero cosmopolita, vivió en París entre 1882 y 1884. En la capital francesa se educó en música y logró el dominio del idioma francés. Estudió violín y composición en el Conservatorio Real de Bruselas en Bélgica.

Vivió en Londres y se formó con Gabriel Faurè el compositor más afamado de Francia de ese entonces y posterior maestro de Alfredo de Saint Malo en el Conservatorio de París. Narciso Garay, compositor, director de orquesta, etnomusicólogo, ensayista y diplomático fue defensor de que la música clásica, el arte y la cultura eran elementos insustituibles del verdadero progreso del país. Valoraba que el cultivo de las artes era necesario para fortalecer a la sociedad panameña frente a la empresa del canal —en manos de estadounidenses—, proyecto que trajo dinero y un progreso material sin desarrollo cultural. La importancia de la visión de Garay fue el empeño de elevar el tema de la formación musical como parte de una política de Estado para forjar la identidad y la cultura de la incipiente nación panameña. Fue en 1906 cuando Alfredo de Saint Malo dejó de recibir instrucción de su padre y se expuso como estudiante bajo la guía formal de Narciso Garay, quien se encontraba organizando el primer cuarteto de cuerdas de Panamá. Alfredo de Saint Malo se integró a dicho cuarteto junto con su prima Adriana Orillac, su padre Rodolfo de Saint Malo y Walter Myers.

Este cuarteto fue el primer grupo musical en donde participó Alfredo de Saint Malo, anunciando, probablemente, los primeros inicios de su virtuosismo musical, además del fuerte lazo familiar conformado por su padre y su prima, ambos parte del cuarteto de cuerdas. Posteriormente Narciso Garay impulsó el Círculo Filarmónico de Panamá y los “lunes del Conservatorio”, evento donde participaban jóvenes estudiantes mediante conciertos de cámara. Y es en ese caldo de cultivo musical que el joven Alfredo de Saint Malo en donde se expone y se mantiene motivado, catapultando su vocación musical hasta los horizontes menos sospechados hasta entonces. Es la figura del maestro Garay y la institucionalidad musical de Panamá claves para entender el desarrollo de la música en ese país y probablemente ratificar la vocación y formación de Alfredo de Saint Malo. Cuatro meses después de proclamarse Panamá como república independiente —marzo de 1904— las autoridades tomaron la iniciativa de crear (bajo la dirección de Narciso Garay) la primera institución musical en Panamá: la Escuela Nacional de Música, que en 1911 se transformaría en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación.

Este Conservatorio tomó como modelo los conservatorios del viejo continente. El Teatro Nacional fue inaugurado en el año de 1908 bajo la administración de José Domingo de Obaldía (1845-1910) primer presidente panameño elegido por sufragio directo. Este teatro se construyó con los primeros dineros recibidos por parte de los estadounidenses después de nuestra independencia. La propuesta arquitectónica y artística fue encargada al arquitecto italiano Genaro Ruggieri y las pinturas —en gran formato— a Roberto Lewis, otro panameño educado en París y unido a Garay por una estrecha relación de amistad. Como vemos el referente cultural y estético de Panamá fueron los valores europeos los cuales marcaron los estándares culturales no solo en Panamá sino en la mayoría de las sociedades americanas y de reciente separación de la Corona española. Cuando el Teatro Nacional se construyó en Panamá, su presencia puso a tono la capital con el resto de las ciudades del continente quienes también iniciaron construcciones de espacios tea- trales para cultivar la cultura bajo los estándares y referencias europeas. Para su inauguración fue contratada la compañía de ópera italiana de Mario Lombardi con la puesta en escena de Aída de Giuseppe Verdi —recomendada por su administrador Garay—  estrenada en Suez para la inauguración del canal en 1871, evento que guardaba similitud con la circunstancia de la construcción de otro canal interoceánico por Panamá.

Durante la trayectoria del Conservatorio Nacional de Música y Declamación y el Teatro Nacional como espacio de creación cultural, el Estado invirtió y declaró una política explícita de formación musical en Panamá de la cual Alfredo de Saint Malo se benefició, al igual que la primera generación de músicos panameños. Amparado bajo ese mismo alcance estuvo la organización de la Banda Republicana, la Orquesta del Teatro Nacional y las clases de formación en el Instituto Nacional de Música. Bajo este proyecto de Estado y suponiendo el éxito del Conservatorio Nacional de Música y Declamación, Panamá no dependería de músicos extranjeros para el desarrollo e interpretación de la música clásica.

Ese era el proyecto de Garay y bajo ese ideal se encontraron inscritas las oportunidades y la formación de quien sería reconocido como uno de los más notables músicos del firmamento americano, Alfredo de Saint Malo. La educación musical se acogió desde una misma estrategia administrativa e institucional implantada con Ley 46 de 1910 durante la presidencia de De Obaldía.

Por ello el Conservatorio Nacional de Música y Declamación y el Teatro Nacional se acogieron desde la Secretaría de Fomento a la Secretaría de Instrucción Pública (hoy Ministerio de Educación). Bajo ese esquema dichos establecimientos podían ser usados para conciertos y clases, es decir, estarían designados para fines de creación de cultura en Panamá. Fue esa formación de capital humano en el área musical y de las artes que se fomentó la aparición de grandes músicos e instituciones del país en el siglo XX, incluyendo la figura de Alfredo de Saint Malo y probablemente la de todos los músicos que surgieron en los primeros años de vida republicana en Panamá. Es importante destacar que en 1912, bajo el escenario del Teatro Nacional, Alfredo de Saint Malo —con escasos diecisiete años— se presentó ante el presidente Belisario Porras, y fue bajo esa administración que obtuvo una beca para estudiar en Francia.

No hay duda que la formación, las instituciones, los vínculos y las relaciones con su maestro Garay y sus antecedentes musicales franceses, conspiraron de manera conjunta para llevarlo —desde la precaria Panamá— hacia el Conservatorio de Música de París. Viajó en el año de 1916 para ingresar como estudiante al Conservatorio de Música de París donde logró el mayor de los reconocimientos musicales que ese centro otorga a quienes asisten a su oferta formativa. Bajo la tutela de Edouard Nadaud y el universal Gabriel Faurè, Alfredo de Saint Malo recibió la medalla de oro. La tarde en que le es conferida esa distinción el mismo Faurè le sirvió como acompañante al piano, marcando así su camino de reconocimiento que le abrió las puertas al mundo musical. Mientras Alfredo de Saint Malo recibió los mayores honores en París, dos años más tarde la administración de Belisario Porras en el año de 1918 desarticuló —por onerosa— la ayuda económica que promovía la formación musical y la actividad cultural en Panamá por parte del Estado, dejando sin efecto la acción del Conservatorio Nacional de Música y Declamación y las actividades del Teatro Nacional.

Porras disolvió la organización de formación músico-teatral a través de la Asamblea Nacional mediante la Ley 1 del 1913 —calificada por algunos de espíritu maligno y sutil—. Nunca antes otra institución fue combatida por la envidia y la hostilidad por aquellos que no encontraron valor en las artes. Este acto administrativo abrió un paréntesis en la acción sistemática, el reconocimiento, la importancia y el compromiso de hombres como Garay y presidentes como José Domingo de Obaldía que otorgaron a la enseñanza musical en Panamá oportunidades a jóvenes músicos como Alfredo de Saint Malo, aún en formación en la escuela de música más importante en el mundo de entonces.

En resumen, culminadas las primeras dos décadas de administración republicana, luego de declarar una política de Estado para la formación musical, la política del Estado tomó un giro en reversa y los recursos del Estado fueron retirados argumentando que estos eran una pérdida para el funcionamiento del mismo. Es entonces que el impulso y reconocimiento académico recibido por De Saint Malo, dos años antes y otorgado por la administración de Belisario Porras, se hizo contradictorio en términos de decisiones administrativas presidenciales amparadas bajo la premisa de desarrollo del arte y la cultura. Este es un tema que es persistente y que persigue al desarrollo académico y cultural en Panamá y que determina posteriormente la realización de Alfredo de Saint Malo, tema que se desarrollará más adelante.

 

El violinista

La carrera artística de Alfredo de Saint Malo en los siguientes veinticinco años fue un camino caracterizado por grandes reconocimientos como intérprete del violín. Inició con los méritos alcanzados en sus primeros años de formación en París, para deslumbrar con su virtuosismo las grandes salas de conciertos europeas y americanas. Alfredo de Saint Malo abandonó Panamá dos años después de la inauguración del canal de Panamá y llegó a París en 1916 a la edad de diecisiete años para ingresar como estudiante el 3 de noviembre al Conservatorio de París. Europa se encontraba convulsionada bajo la violencia de la Primera Guerra Mundial, y Francia estaba bajo el fragor de las acometidas alemanas en territorios europeos. Eran sin duda, tiempos difíciles para esa parte del mundo y para un panameño del otro lado del Atlántico el contexto de una Europa bajo guerra, era un escenario desconocido y tal vez incomprendido.

El Conservatorio de París, institución dedicada a la enseñanza de las artes musicales y escénicas, se fundó en Francia a finales del siglo Xviii, era un punto de referencia y excelente de la enseñanza musical en toda Europa. De Saint Malo estuvo bajo la tutela del profesor Edouard Nadaud y del director del conservatorio fue Gabriel Faurè, uno de los más grandes músicos franceses del siglo XX. Su proceso de aprendizaje inició escalando sucesivamente los diplomas de segundo accésit de violín en 1917 a primer accésit en 1918. Por los salones del Conservatorio de París desfilaron, además de Saint Malo, talentos de talla mundial, entre los que destacan músicos como Claude Debussy (1862-1918) Georges Bizet (1838-1875), Charles Gounod (1818-1893) y Marcel Dupré (1886-1971). Son los tiempos de un vigoroso ambiente musical y artístico parisino, donde se funde el aporte de importantes músicos como Manuel de Falla, Joaquín Turina, Pablo Casals y Darius Milhaud.

Al año siguiente, 1919, en un concierto con la orquesta del conservatorio y acompañado al piano por Gabriel Fauré le es concedido el primer premio de violín y medalla de oro, considerada la más alta distinción codiciada y prestigiosa en el mundo musical. Se presentó en la salle Gaveau de París y en el Teatro Sarah Bernhardt con la orquesta de Gaston Poulet, empezando así una vertiginosa carrera musical en los grandes escenarios del mundo. El clima cultural y artístico de París de los años veinte era catalogado como los años locos. Inmediatamente después de la guerra, artistas como Monet, Matisse, Mondrian, Picasso, Braque, Modigliani, Chagall, Duchamp, De Chirico, Miró, Magritte y Dalí eran los protagonistas de un periodo de gran vitalidad artística que caracterizó a la ciudad francesa de esos años.

El mundo artístico, a través de pinturas, esculturas, vestuarios teatrales y fotografías de este grupo de artistas, recordará aquella temporada inolvidable que vivió el entrelazamiento de las principales tendencias artísticas del siglo XX, justo antes que el nacimiento del Tercer Reich en Alemania cambiara irreversiblemente el clima europeo. Este fue el mundo artístico europeo al que se vio expuesto Alfredo de Saint Malo. Contrajo nupcias con Constancia Müller de la Espriella hija de Carlos W. Müller, un empresario panameño. A Constancia, con residencia en París y de influyentes relaciones sociales, se le reconoció de manera informal como la promotora artística De Saint Malo, quien a manera de dote recibió de manos de su suegro el violín Guarnerius. Ese instrumento le sirvió para sostener su hogar y lo acompañó durante su triunfo artístico por los escenarios del mundo. Es probable también que la calidad de la interpretación de Saint Malo estuviese relacionada con la excelencia de dicho instrumento el cual vendió durante los años que el maestro vivió en la Universidad de Austin. La crítica europea reseñó las actuaciones de Saint Malo con altos estándares calificativos.

Le Figaro de París publicó: “La gran escuela de violín de los puros maestros. A su técnica añade su personalidad, una personalidad en la que se aúnan el temperamento de su virtuosismo”. Emile Vuillermoz —celebrado crítico parisino— calificó la presentación en París de Saint Malo como “sobresalientes cualidades, pureza de su estilo y su inteligente y distinguida interpretación. Su técnica es pura, precisa y su fraseo siempre bien balanceado”. En los escenarios europeos de Berlín, Viena, Roma, Londres y Edimburgo brilló como uno de los virtuosos del violín. Viajó a fines del año de 1926 a los Estados Unidos en donde realizó cinco conciertos y una exitosa gira por las principales ciudades de ese país. En el Symphony Hall de Boston fue elegido por el compositor Ravel para el estreno de su obra Sonata en G, en cuya presentación el mismo Ravel lo acompaña al piano. Herman Devries, crítico del Chicago Evening American registró así este espectáculo: “Violinista nato, un diestrísimo virtuoso, aristócrata de las salas de concierto”. En Los Ángeles en el Hollywood Bowl, ejecutó un solo bajo la dirección de Bernadino Molinari.

La carrera de Alfredo de Saint Malo fue noticia en las grandes salas musicales del mundo. Las críticas se repitieron en Buenos Aires, Caracas, La Habana y Bogotá. Posterior a su éxito en América, regresó a Europa donde lo recibió Benito Mussolini para una audición privada en su residencia de Villa Torlonia. Uno de los registros de esa actuación fue: “Jamás había tenido la oportunidad de escuchar un artista del violín de tan excelente calidad”. En Italia los papas Pío Xi y Pío Xii lo recibieron y bendijeron su violín, el famoso Guarnerius. Alfredo de Saint Malo continuó cosechando éxitos por su brillante carrera musical en escenarios europeos y americanos. Las fuentes existentes sobre la vida artística de Alfredo de Saint Malo documentan más de veinte años de triunfos en las más connotadas salas de conciertos. Su brillante carrera comenzó en Francia, siguió en Alemania, Austria, Suiza, Italia, Inglaterra, Estados Unidos, Cuba, Puerto Rico, toda Centroamérica y Suramérica.

Grabó discos para el sello Columbia alternando con músicos como Nicolas Slonimsky al piano, obras de Heitor Villa-Lobos, Domingo Santa Cruz, Lorenzo Fernández, Andrés Sas y Guillermo Uribe Holguín, Fritz Magg y Olga Averino. Alfredo de Saint Malo regresó a Panamá para dar una serie de conciertos en su tierra natal. En 1929 recibió —de manos del pueblo panameño— bajo el más caluroso y delirante de las bienvenidas la corona de oro de laureles al mago del violín, único galardón popular entregado a un artista nacional. Ese evento fue reseñado de manera profusa en los principales diarios impresos de Panamá. La Federación Obrera también le entregó una medalla, único reconocimiento de la desaparecida organización laboral. Luego de más de una década de ausencias en Panamá, ofreció conciertos en el Teatro Nacional, en la ciudad de Colón, en la iglesia de Aguadulce y en Balboa, Zona del Canal. En el año de 1936 Alfredo de Saint Malo ofreció un concierto en el teatro Bella Vista dirigido por Eduardo Charpentier Herrera.

Su Guarnerius sonó con “tono de gloria en el adagio bachiano y convirtió en poesía cada uno de los movimientos del concierto de Medelssohn” interpretado durante la velada artística. La revista Armonía en la edición de 1946 afirmó de Saint Malo, sin ninguna discusión, que era “el más famoso violinista que la América Latina ha producido. Su prominencia en el mundo musical continental es reconocida”.

Hay en su labor de virtuoso, tonalidad excelente, calidad, virilidad, hondo sentido emocional, limpísima técnica, lo cual se traduce en: sensibilidad, dignidad, ritmo ausencia de exageraciones y de ridículas posturas. Graba “El vuelo del moscardón” de Rimsky-Korsakov, “Capricho en la menor” de Wieniaswki con Andre Kostelanetz al piano, grabaciones reproducidas en Nueva York en 1974 bajo el álbum Augmented History of the Violin on Records (19201950), editado por Thomas L. Clear, del cual solo se hicieron 250 copias.

 

El maestro

El arrollador triunfo de Arnulfo Arias Madrid en las elecciones populares en Panamá lo llevan a la Presidencia. Bajo su primera administración de gobierno ofreció al maestro Saint Malo la oportunidad de dirigir el Conservatorio Nacional de Música y Declamación en el segundo intento gubernamental de instaurar la enseñanza de la música bajo el paraguas oficial. Era la tercera vez que la plataforma de formación musical era modificada durante los primeros cincuenta años de vida republicana. Junto con la reapertura del Conservatorio Nacional de Música y Declamación fue reabierto el Teatro Nacional siguiendo el mismo esquema de apoyo a la promoción de la enseñanza de las artes, en cuyo techo Alfredo vio nacer su destino como gran concertista de talla universal.

El clima político de Panamá para los años de 1940 lo definen las profundas modificaciones que promovió la figura política de Arnulfo Arias Madrid. Bajo esa designación presidencial Saint Malo tomó la decisión de abandonar los escenarios de los grandes teatros del mundo y asumir el llamado de la patria para insertarse en la tarea de formación de músicos panameños. Alfredo consagró al centro de enseñanza todas sus energías, toda su actividad, apartado de su carrera la cual se presentaba como aquella calificada como “brillantísima de virtuosismo cumbre de las Américas”. El segundo Conservatorio Nacional de Música y Declamación abrió sus puestas el 7 de julio de 1941 en la sede del Liceo de Señoritas.

Trabajaron en esta nueva institución 29 profesores con una matrícula inicial de 450 estudiantes. Fue la nueva acometida de formación musical promovida por el Estado. Alberto Sciarretti afamado pianista acompañó al maestro Saint Malo en su quimera de formar nuevos talentos. Durante esos mismos años dirigió la Sociedad pro Arte Musical bajo la cual se realizaron las primeras temporadas de abonos en Panamá con cartelera de músicos internacionales como Henryk Szeryng, de origen polaco y naturalizado mexicano, reconocido como uno de los más grandes violinistas de rango internacional.

Por esa misma época mediante Decreto 65 del 27 de mayo de 1941, se crea la Orquesta Sinfónica. Las tareas del maestro Saint Malo en relación a la promoción y enseñanza musical nunca se agotaron. Creó su primer cuarteto de cuerdas conformado por Frances Deck (segundo violín), William Carbone (viola), Mosa Chavivi (violonchelo) y él como primer violín. Las primeras presentaciones hicieron época por su excelente calidad y la profesionalidad de sus integrantes. En un segundo periodo, el cuarteto quedó integrado por Alexander Feinland (segundo violín), Ernst Baker (viola), Elizabeth Feinland (violonchelo) y continuando él como primer violín. El ambiente enrarecido por la Segunda Guerra Mundial no opacó la producción musical del maestro en Panamá. Bajo un aparente auge económico que se respiraba —por la inversión y presencia del Ejército estadounidense en Panamá y la construcción de nuevas bases militares—, Alfredo de Saint Malo junto al músico checo Eric Landevere ofreció en la Universidad de Panamá conciertos con composiciones de Schumann y Debussy, quien murió en 1918 y con el cual el maestro ejecutó su último concierto en París.

En el año de 1946 conformó el segundo cuarteto de cuerdas junto con Alexander Feinland, Elizabeth Feinland y Ernst Baker, e inició las transmisiones radiales en Radio Miramar —primera y única iniciativa de difundir por la radio los valores de la música clásica— y desarrolló las primeras giras artísticas musicales al interior del país a pueblos como Antón, Santiago, Penonomé, Aguadulce y Ocú. No todo el firmamento brilló para la educación musical en Panamá a la cual el maestro Saint Malo venía dedicando con ahínco y pasión los últimos diez años de su vida. Luego de una intensa labor docente y de promoción musical en Panamá, en 1953, el Conservatorio Nacional de Música y Declamación sufrió su tercera transformación y se elevó a Instituto Nacional de Música. Este cambio se llevó a cabo bajo la administración de José Remón Cantera y del ministro de Educación Victor Urrutia —quien reorientó la política cultural panameña—, mediante la Ley 32 del 9 de julio y reglamentada según el Decreto Ejecutivo 662 del 1 de agosto de 1953. Bajo ese mismo contexto legislativo la Orquesta Sinfónica cambió a Orquesta Nacional quedando todo el personal docente y administrativo insubsistente, incluyendo la dirección del instituto. Alfredo de Saint Malo quedó despojado de todas las responsabilidades y tareas de formación musical con la nueva organización de las instancias formativas musicales.

El Instituto Nacional de Música y la Orquesta Nacional reaparecieron 24 horas más tarde con nuevos directores, designando a Roque Cordero como director general y Jorge Luis McKay como director administrativo del instituto, y Herbert de Castro como director general y Gonzalo Brenes como director administrativo de la Orquesta Nacional. Con una profunda decepción, Alfredo de Saint Malo evaluó su esfuerzo realizado que incluía haber abandonado su brillante carrera de concertista para aceptar la dirección del conservatorio de su natal Panamá, entonces aceptó una oferta de la Universidad de Texas, como profesor huésped del departamento de Música de la Facultad de Bellas Artes donde permaneció por los siguientes veintinueve años.

En 1960 regresó a Panamá y ofreció conciertos con la Orquesta Sinfónica Nacional y en los años subsiguientes reapareció en algunas salas y teatros de la capital panameña. Se le confirió la orden Vasco Núñez de Balboa en el grado de Gran Oficial en el año de 1963. Durante su vida artística y profesional le fueron concedidos honores por el Gobierno de Haití y Brasil. Recibió además la Orden de las Palmas Académicas de la república francesa y la Orden Eloy Alfaro del Ecuador. A más de medio siglo de los años en que floreció el Conservatorio de Música y Declamación —de 1941 hasta 1953— las semillas que el gran violinista de Panamá, Alfredo de Saint Malo, sembró en aquella sociedad aún dan frutos muestra de lo cual es el Festival Internacional de Música Alfredo de Saint Malo, creado por la Fundación Sinfonía Concertante de Panamá, fundada en 2008 por los profesores Isaac Miguel Casals y Luis Casals.

Alfredo de Saint Malo murió en 1984 a la edad de 86 años, “desaparece el mayor violinista panameño y uno de los más prestigiosos de Iberoamérica, quien con su arte y profesionalismo llevó el nombre de la patria a los salones musicales más significativos de América y Europa, labor que todavía no ha sido cabalmente comprendida ni evaluada en su verdadera dimensión artística en Panamá” (Ingram, 1974). En Texas la familia vendió su valioso violín para garantizar la seguridad de vida de su esposa y cancelar la deuda hipotecaria.

 

Referencias bibliográficas

 

Augmented History of the Violin on Records (1920-1950). Thomas Clear (ed.). Recuperado de www.pristinestorage.com/pdf/ history of the violin.pdf

Enciclopedia EnCaribe. “Alfredo de Saint Malo”. Recuperado de http://www.encaribe.org/es/article/alfredo-de-saint-maloorillac/595

Ingram Jaen, Jaime (1974). Orientación musical, Panamá: 1a. ed., Editorial Universitaria, 2a ed. Universal Books, 2002.

Tejeira Davis, Eduardo (2008). El Teatro Nacional. La historia de un ícono cultural, Panamá: INAC.

Wolfschoon, Erik (1983). Las manifestaciones artísticas en Panamá: estudio introductorio y antología, Universidad de Panamá.