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Fermín Chan

by: Ramón Arturo Mon P

Fermín Chan fue uno de esos emigrantes chinos que logró hacer realidad sus sueños tras una vida de arduo trabajo pero siempre bien orientado.

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Psicólogo Clínico y psicoanalista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. Obtuvo una maestría en Estudios de Asia y África en El Colegio de México. Es miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México; de la International Psychoanalytical Association, de la American Psychoanalytic Association, de la China American Psychoanalytic Alliance. En la actualidad es profesor del Doctorado en Psicología Clínica de la Universidad Santa María la Antigua de Panamá. Ha sido consultor de la “Unidad de Tráfico Humano (Asiáticos) y Problemas Migratorios en América Latina” para la OEA. Ha publicado diversos trabajos de psicohistoria y psicoanálisis sobre asuntos migratorios: identidad, adaptación, traumas y aculturación.
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Un inmigrante que vio realizados sus sueños

Se sabe que los emigrantes abrigan sueños de bienestar y prosperidad sobre el futuro que les aguarda en la tierra que los acoge. Pero los éxitos no se cumplen mágicamente sino que implican tenacidad y grandes esfuerzos. Fermín Chan fue uno de esos emigrantes chinos que logró hacer realidad sus sueños tras una vida de arduo trabajo pero siempre bien orientado. En una entrevista que nos concedió para el documental La raza prohibida (Mon y Castro-Ríos, 1992) comentaba que en la China de su juventud pensaban que emigrar a Panamá era venir a una “tierra llena de oro”. Como diría Fernando Savater, “era de aquellos que tuvieron razón antes de tiempo”, porque Fermín Chan tuvo éxito en sus empresas, no porque Panamá estuviese “llena de oro”, como estaba inscrito en el imaginario social, sino porque era un país, y lo sigue siendo, pródigo en oportunidades tanto para nacionales como para extranjeros.

Fermín Chan nació el 11 de octubre de 1912 en la aldea Pu Shan, cerca de la casa natal de Sun Yat-sen, personaje que llegaría a ser el primer presidente de la República China una vez destronada la dinastía Ching, de origen manchú, que había gobernado por espacio de doscientos sesenta y siete años. Tal vez esta relación, de lugar originario, influyó para que sesenta y dos años después también se decidiera nombrar como Instituto Sun Yat-sen a la escuela que alberga el Centro Cultural Chino Panameño fundado en 1974, obra en la que don Fermín Chan tuvo un lugar destacado en su creación.

El joven Fermín llegó a Panamá en 1929 teniendo apenas 17 años proveniente de un área rural campesina. Sin embargo, a su llegada no se encontró solo pues contaba con el apoyo de un tío, Kat Yun, y de la compañía de uno de sus hermanos, Alfonso, que había emigrado con anterioridad. El viaje era largo y difícil porque tenían que peregrinar a través de Macao y Hong Kong, embarcarse, por lo general en la clase más humilde y llegar a Panamá tres meses después con poco dinero y una mochila de bambú con sus escasas pertenencias. Posteriormente, Fermín y Alfonso traen a Víctor, otro hermano. Así era la forma habitual en que los inmigrantes chinos llegaban a Panamá; eran recibidos y ayudados en su adaptación a las nuevas tierras por amistades y familiares quienes contaban con experiencia en el proceso de adaptación y además conocían el idioma aunque fuera rudimentariamente. Igualmente, recibían el apoyo de las sociedades benéficas a las que pertenecían dependiendo del distrito de Cantón de donde provenían y que eventualmente se consolidaron como una federación de sociedades benéficas. Fermín Chan pertenecía a la Sociedad Benéfica de Chun San.

La Gran Depresión

En un inicio trabajó en el almacén de Sing Kee, en Salsipuedes. Era una tienda de textiles y tenía que viajar al interior a recoger pedidos y entregar mercancía. Eran años económicamente difíciles para Panamá ya que el mundo en general había caído en la llamada Gran Depresión.

Como sabemos al finalizar la construcción del Canal, la República de Panamá entra en una depresión económica seguida un poco más tarde por la Gran Depresión económica mundial. Sin embargo, los chinos continuaron llegando y estableciéndose en nuestro país porque a pesar de todo existían mejores oportunidades en occidente. En China la situación político social era sumamente inestable por la lucha de distintas facciones políticas que se disputaban el poder una vez terminada la hegemonía de los Ching. A esas luchas intestinas se sumaba la amenaza constante de invasión por el imperio japonés. (Mon, 2004).

Un periodo difícil en Panamá para los chinos

Panamá estrenó en 1941 una nueva Constitución promulgada por el gobierno de Arnulfo Arias, documento que trajo nuevos agravios a la comunidad china asentada en el país. En su título ii sobre nacionalidad y extranjería decía en su artículo 23: “la inmigración de extranjeros será reglamentada por la ley […] Son de inmigración prohibida: la raza negra cuyo idioma originario no sea el castellano, la raza amarilla y las razas originarias de la India, el Asia Menor y el norte de África”. No obstante, a pesar de los obstáculos legales, los chinos continuaron llegando y estableciéndose en Panamá donde hoy día podemos contar con seis o siete generaciones y constituyen aproximadamente el 5 % de la población total del país.

Fermín Chan, sin embargo y a pesar de todos los impedimentos legales y prácticos en contra de los chinos, confió en tener éxito en su empresa y continuó trabajando y contribuyendo activamente al fortalecimiento de la impronta china en nuestro país. Años más tarde, en 1968, el expresidente Arnulfo Arias se acercó a la comunidad china para intentar subsanar las heridas que habían quedado de su gestión de 1941, cuando muchos de los paisanos perdieron sus propiedades al no ser nacionales panameños. Fermín Chan aceptó la invitación y se reunieron, por cierto, en su residencia de El Cangrejo, hecho que le trajo fuertes críticas de algunos miembros de la comunidad.

El empresario

En 1941 junto a su hermano Alfonso fundaron la fábrica La Victoria ubicada en la avenida Norte. Ahí surgió el “pantalón chino”, hoy popularmente conocido como blue jean. El nombre de “pantalón chino” surgió porque eran los chinos los que viajaban por todos los pueblos del interior del país vendiendo dichos pantalones. Durante esa época la fábrica se componía de apenas doce empleados pero muchas personas trabajaban desde su casa y ganaban por pieza de ropa terminada. Así comenzó a crecer la empresa. Esta sociedad con su hermano Alfonso duró hasta 1957 cuando decidió abrir su propia compañía: Fermín Chan S.A. en la avenida México con calle 29.

La nueva fábrica comenzó a funcionar muy bien y se dedicaba, entre otras cosas, a producir uniformes escolares. Aunque en 1983 un incendio la destruyó, esto no lo desanimó, por el contrario, decidió rehacerla pagando a todos sus empleados los salarios correspondientes mientras duraba la reconstrucción. Pocos años después Fermín Chan empezó a exportar a Centroamérica, al Caribe y a Suramérica. Muchos panameños recuerdan la visita obligada a Fermín Chan S.A. a comprar los uniformes escolares, cada año al inicio del periodo escolar, cuando eran atendidos por los miembros de la familia formada por don Fermín.

Como bien apunta Jorge E. Ritter (1982):

Como panameño creo tener una deuda de gratitud con Fermín Chan porque son muchas las familias panameñas que hoy tienen el sustento diario gracias a su visión y constancia como industrial y porque no son pocos los que, sin ser dependientes de sus trabajadores, han encontrado en su espíritu generoso la oportunidad de estudiar que sus padres no pudieron brindarles.

Su familia

En sus viajes por el interior conoció a la que sería su esposa, Luisa Fung, quien provenía de una familia china residente en Penonomé, donde vivían por aquella época muchos chinos. Tuvieron cuatro hijos: Miriam, Fermín Tomás, Luisa Lupita y Emma Priscilla, todos profesionales. Como dijo Emilio Sinclair en un escrito, “se educaron en los Estados Unidos y retornaron al país para poner sus conocimientos al servicio de la nación que su padre adoptó como patria” (Sinclair, 1991). Fermín llegó a conocer once nietos. Fermín Tomás Chan, uno de sus hijos, lo describe de la siguiente manera, en una entrevista concedida a Mirna Ortega (2013):

Mi papá era de poco hablar y no era propenso a compartir vivencias pero sí quería participar en la vida pública y en las instituciones cívicas, en eso mi mamá lo apoyaba decididamente. En la casa se hablaba español, por eso no hablo chino. Lo que sé es algo de cantonés porque la mayoría de los paisanos que llegaban a Panamá venían del sur de China, de la provincia de Cantón (Guangdong). Igualmente mi papá se hizo católico por la influencia de la familia de mi mamá.

Su vida pública

Fermín Chan fue presidente de la Asociación China de Panamá durante dieciséis años y fue el motor de la construcción del Centro Cultural Chino Panameño que con el respaldo del gobierno de la República China (Taiwán) se constituyó un espacio cultural y social del que carecía la comunidad china hasta ese momento. Este centro escolar es administrado por el Instituto Sun Yat-sen y representa un logro importante para la consolidación de la comunidad china en el país. Permite a los hijos de inmigrantes chinos mantenerse en contacto con su propia cultura y la cultura panameña por igual. Alrededor del 40% de sus estudiantes no son chinos pero están en contacto con los usos y costumbres de China y de su lengua (mandarín).

A su cargo está también el parque de la Amistad Chino Panameña. Fermín Chan fue el presidente del Centro Cultural por diecisiete años y su biblioteca fue designada con su nombre. En la vida pública, aparte de sus labores comunitarias, fueron numerosas las empresas e instituciones donde su colaboración revistió gran importancia. Por ejemplo, fue miembro fundador de la Fundación Rotaria de Panamá y síndico fundador de la Universidad Santa María la Antigua (USMA), primera universidad privada del país y a cuyo establecimiento se oponían no pocos políticos. La USMA permitió la posibilidad de elegir a los estudiantes que deseaban una educación universitaria en Panamá, resultando ser un espacio alternativo positivo para la educación nacional.

También perteneció a las juntas directivas del Banco Nacional, de la Cruz Roja, del Patronato de la Ciudad del Niño, de la Asociación Nacional de Scouts de Panamá, de la Asociación Cristiana de Jóvenes, del Ejército de Salvación y de la Cruz Blanca. No podemos menos que reconocer que donde le solicitaron su colaboración acudió presto. Asumió los roles que le asignaron y fue notoria la diversidad de instituciones a las que dedicó su tiempo. Fue evidente que para él no hubo diferencia alguna si era de una filiación religiosa o laica, siempre y cuando se trabajara en beneficio de la comunidad y del país. La dedicación de Fermín Chan a las causas comunitarias le valió el reconocimiento del gobierno panameño quién le otorgó en 1975 la Orden de Vasco Núñez de Balboa en el grado de Gran Cruz y del gobierno de la República China (Taiwán) que le concedió la orden de la Estrella Brillante y la Condecoración Wa Kwongen en dos ocasiones. De manos de los presidentes de la República China, Chiang Ching-kuo y Lee Teng-hui, recibió las medallas de honor Kuomintang.

Obtuvo muchos reconocimientos ciudadanos pero vale destacar que en 1997 el Ministerio de Educación de Panamá lo honró como Ciudadano Ejemplar en su Campaña “Panamá sí tiene valores”. Para ser redundante, diríamos que esta distinción resume la vida pública de un inmigrante chino que se involucró en la vida del país en forma ejemplar.

Su legado

Según Fermín Tomás Chan, su hijo, el legado de su padre descansaba en “su eterna gratitud hacia un país que le había abierto sus puertas cuando llegó como emigrante y que le acogió. Sentía una gran responsabilidad hacia Panamá y le interesaba aportar un granito de arena en su construcción” (Ortega, 2013). Sus valores reflejaban los axiomas de la vieja China donde se valoraba a los ancianos y se enaltecía la educación como el medio más apropiado para alcanzar una mejor posición y situación en la sociedad y en la vida en general. “Mi papá era como un rabino hebreo al que acudían muchos paisanos a pedir su consejo y les escuchaba” (ibíd.).

Su gestión en la comunidad china de Panamá no estuvo exenta de problemas dado su respaldo e identificación con el Kuomintang (KMT, Partido Nacionalista Chino), los principios políticos de la República de Taiwán y de su gobierno. Debido a su filiación política, Fermín Chan nunca pudo regresar a la China continental y murió con el pesar de no haber podido recorrer la Gran Muralla que para los chinos equivale al deseo de los musulmanes de ir a La Meca una vez en la vida. Sin embargo, la vida de Fermín Chan fue plena tanto a nivel familiar como social. Obtuvo éxito económico, el anhelo de todos los inmigrantes, formó una familia de ciudadanos trabajadores y responsables y participó en todas las actividades de naturaleza cívica y benéfica en las que tuvo la oportunidad de involucrarse. Fermín Chan murió en la ciudad de Panamá, a los 85 años, el 22 de diciembre de 1997. Don Fermín encarnó con su vida, sus logros y su espíritu de servicio lo que Emilio Sinclair destacó en una nota periodística: “Negar la participación de los chinos en el desarrollo de la República de Panamá, sería cometer un sacrilegio profanando la verdad histórica del país” (Sinclair, 1991).

 

 

Referencias bibliográficas

Mon, R. A. (2004). “Los inmigrantes chinos y la nacionalidad. Sus luchas por adaptarse e integrarse”. En A. Castillero Calvo y F. Aparicio (eds.), Historia general de Panamá. vol. II, tomo I. Bogotá: D’Vinni Impresores.

Mon, R. A. y Castro-Ríos, E. (1992). La raza prohibida. 140 años de presencia china en Panamá. Documental para la conferencia El estatus legal, político y económico de los chinos en la diáspora. California: Universidad de California en Berkeley. (I Premio en la Competencia de Videos Culturales INAC, 1993).

Ortega, Mirna (2013). Entrevista a Fermín Tomás Chan, filmada en noviembre de 2013.

Quirós, F. A. (1998, 8 de enero). “Mi recuerdo de don Fermín Chan”, Boletín nº. 26, Panamá.

Ritter, J. E. (1982, 10 de octubre). “Fermín Chan: un inmigrante ejemplar”, La Estrella de Panamá.

Sinclair, E. (julio de 1991). “Fermín Chan excelente caballero y patrimonio de la colonia china”, La Estrella de Panamá.