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    César Del Vasto

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Guillermo Trujillo

by: César Del Vasto

Guillermo Trujillo es el nombre aparecido en las nuevas obras, pertenece a esa original camada de artistas y uno de los más destacados.

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Licenciado en Historia por la Universidad de Panamá. Ganador de premios en concursos nacionales de poesía, ensayo y monografías. Autor de los siguientes libros: Breve historia del cine panameño (con Edgar Soberón Torchía), Breve historia del movimiento de liberación nacional; Roberto Durán Samaniego, hombre y mito; Diógenes De la Rosa, un hombre de ideas; Historia del Partido del Pueblo. Historia del Partido Comunista de Panamá; Historia de la Fotografía panameña; La televisión panameña; Universidad de Panamá, orígenes y evolución; Rogelio Sinán, e pur si muove. También ha publicado algunos ensayos en Cuba y España. Actualmente colabora con el diario La Estrella de Panamá, y desarrolla algunos proyectos en materia cinematográfica y nuevos estudios de historia panameña, y latinoamericana.  
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About This Book
Overview

 

A mediados del siglo xx, una pléyade de pintores irrumpió en la evolución de la plástica en Panamá, con nuevas propuestas estilísticas, las cuales van a marcar una nueva etapa en el camino a recorrer. Guillermo Trujillo es el nombre aparecido en las nuevas obras, pertenece a esa original camada de artistas y uno de los más destacados. “Si rastreamos la historia de la plástica panameña, podemos observar un desfase en su desarrollo y asimilación de las corrientes en boga en los centros hegemónicos del poder político, económico, artístico y cultural. ”Esto es consecuencia del propio atraso socio-económico que padecen todos los países periféricos, relegados por muchos años a consumir y apreciar no sólo productos ya desechados en las metrópolis, sino también ideas de viejo cuño y a asimilar manifestaciones artísticas ya superadas. Así, los pintores panameños que comienzan a exponer en la década de los cincuenta, llegan al panorama plástico del país con retrasadas influencias de las vanguardias europeas, mismas que ya en esos momentos buscaban abrir otros caminos y a adentrarse en nuevas proposiciones que el mundo tecnológico demandaba y exigía un público ávido de admirar y también consumir objetos de arte”.(1)

1. Galería de pintores panameños: Guillermo Trujillo. Editora Panamá América (s.f.). Disponible en http://www. epasa.com/arte/trujillo/quien.html

Guillermo Trujillo nació el 11 de febrero de 1927 en Horconcitos, un pueblo de la provincia de Chiriquí, en el occidente de Panamá, hijo de Rafael Trujillo y Marina Alvarado. El verdor de su entorno, ese paisaje natural desde el que se divisa el volcán Barú y donde se encuentran los llamados petroglifos indígenas tendrá una influencia determinante en su arte. Un coterráneo suyo —Dimas Lidio Pitty, un artista de la palabra— lo resume así: “Trujillo es un enamorado de esa naturaleza que lo ha engendrado y nutrido. Eso es en síntesis, lo que expresa y contiene su pintura: una relación de amor entre el hombre y la naturaleza”.(2)

2. Pitty, Dimas Lidio (citado en Alemán, 2003).

Como tantos otros jóvenes del interior de Panamá, inició estudios en la Escuela Normal de Santiago antes de trasladarse a la capital a continuarlos en el Instituto Nacional, el emblemático colegio público vanguardia de las luchas sociales a favor de los intereses populares y reivindicativos de la soberanía nacional contra el colonialismo en la Zona del Canal. Al concluir esos estudios se matricula en la facultad de Arquitectura de la Universidad de Panamá, pero antes de terminar la carrera, viaja a España gracias a una beca otorgada por el Instituto de Cultura Hispánica para realizar estudios de paisajismo y cerámica en la prestigiosa Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Antes de regresar a Panamá a concluir la carrera interrumpida, viaja por distintos parajes y ciudades de España para nutrir su vocación artística. Su impacto será tan significativo, despertando una especial sensibilidad en su espíritu que, inspirada en esos andares, lleva a cabo la primera exposición de acuarelas que reflejan esa inconmensurable belleza natural y humana. No habría de transcurrir mucho tiempo para marcar la diferencia y exponer las nuevas tendencias artísticas. En el año del cincuentenario de la república —1953— Guillermo Trujillo gana el segundo premio del concurso “Manuel Amador Guerrero” con una obra en témpera.

La joven promesa de apenas 26 años expone nuevamente acuarelas, su nombre comienza a aparecer en las críticas de arte panameño y a figurar al lado de pintores de más renombre, de otras generaciones y mayores trayectorias. Pero Trujillo comprende la necesidad de maduración de su estilo y de las nuevas formas de expresar. Retorna a España al año siguiente para asistir la Escuela de Cerámica de La Moncloa, y concursa para otra beca del Instituto de Cultura Hispánica, esta vez para un curso de Jardinería y paisaje de la Escuela Superior Técnica de Arquitectura de Madrid. Allá, allende el océano Atlántico, transcurrirán cinco años en la nueva experiencia europea, el joven Trujillo, además de profundizar sus estudios de arquitectura en el sur de Francia, expone por tercera vez para la galería Fernando Fe de Madrid y participa en V Bienal Hispanoamericana de Arte de Barcelona. El éxito del artista, corre parejo con el del arquitecto: dos veces recibe el premio Guadalupe otorgado por el Colegio Mayor Nuestra Señora de Guadalupe al mejor proyecto arquitectónico, y de la Comisaría de Ordenación Urbana de Madrid recibe el primer premio por su proyecto de diseño para el parque del Oeste de la ciudad. En 1959 Trujillo, ya de vuelta en Panamá se vincula a su alma mater, la Universidad de Panamá, como profesor asistente de Dibujo y Pintura en la facultad de Arquitectura. Instala su primer taller en el Casco Antiguo de la ciudad, y participa en prestigiosas exposiciones en Brasil (en la Bienal de Sao Paulo recibe mención de honor), España (Bienal Hispanoamericana de Arte de Madrid), México (Segunda Bienal), Washington (Unión Panamericana) y Ale- mania (Galería Schumacher de Munich). Trujillo contribuye desde muy joven y de manera permanente a la promoción del arte: en 1962 inauguró la nueva sala del Instituto Panameño de Arte, concebido precisamente para presentar exposiciones de artistas panameños y latinoamericanos.

Por esos años (y por los que habrían de venir), las exposiciones de Trujillo se presentaban por igual en Panamá, en Estados Unidos y Europa. Combina esas expresiones con el constante ejercicio de la cátedra de composición y acuarela de la Facultad de Arquitectura, y su obra era objeto de elogios por los conocedores. Con 36 años, la crítica le confiere un sitial importante, más aún los amantes del arte latinoamericano le consagran como referente y símbolo del nuevo arte panameño.

Trujillo se hizo pintor en España, y de él nos han quedado cuadros, dibujos, e incluso algunos interesantes murales. De regreso, vuelto a Panamá se ha transformado en un artista de espléndida temática, bañado en un americanismo sin tipismos ni concesiones.(3)

3. Chavarri, Raúl (citado en Alemán, 2003).

La vida de Guillermo Trujillo no conocería treguas, ni el interés y admiración por su arte dejaría de crecer. Entre 1963 y 1965 participa en el II Festival Nacional de Arte en Cali, Colombia; expone sus óleos en Panarte, inaugura la Petite Galerie Eleven to Eleven en Miami; presenta una obra en el pabellón centroamericano de la Feria Mundial de Nueva York; el Instituto Panameño de Arte publica “Guillermo Trujillo” de Isaías García Aponte, como parte de la serie “Pintura panameña de hoy”.

La fama de Trujillo había rebasado las fronteras de Panamá: era ya y lo seguiría siendo el nombre más reconocido de la plástica istmeña. Su actividad era frenética, pues al tiempo que se dedicaba a la docencia y ejercía su profesión de arquitecto, construía sin pausa una portentosa obra pictórica: en 1965 presentó 19 dibujos de Guillermo Trujillo en el Instituto de Arte Contemporáneo en Lima y en 1966 expuso 21 nuevas telas. El año siguiente marcaría un hito importante en el arte de Trujillo: inaugura Tapices. Una de las artesanías más conocidas de Panamá son las elaboradas por los indígenas de la etnia guna: las molas, que consiste en coser a mano telas sobrepuestas. Trujillo realizó Tapices en algodón, y con ello marcó una pauta para su propia creación en los años siguientes. “Trujillo produce un estilo moderno fuertemente conectado con los mitos indígenas. Con bases en el arte precolombino y las pinturas rupestres europeas, desarrolla una obra imaginativa con un constante diálogo entre hombre y naturaleza, caracterizada por figuras hieráticas y alargadas, logrando extraer de los mitos indígenas temas que recrea otorgándoles una dimensión universal”.(4) El mago de las formas confiesa: “Todo el tiempo me han interesado las culturas prehispánicas, las formas y colores de las vestimentas de los grupos indígenas de mi país.

4. Kupfer, Mónica: Encuentro de corrientes/Una aproximación a la pintura panameña del siglo xx, New York: Americas Society Art Gallery, 1988.

Pero yo no he copiado las formas y colores, sino me he ido a las raíces profundas de estas manifestaciones. Es decir, hago interpretación personal con el color y las formas de los kunas”.(5) “No se inserta Trujillo ni en el indigenismo, ni en el folklorismo, ni mucho menos en la descripción de epopeyas históricas como muchos artistas que quieren imprimirle a su arte un “tono nacionalista”. No se trata de “reflejar” una visión occidental de lo que somos o de lo que quieren hacer ver que somos. Para Trujillo, la forma, en cierto sentido, es casi accesoria”.(6) “El vocabulario artístico que utilizó en los años sesenta indicaba su familiaridad con las pinturas rupestres europeas de la era paleolítica y con la herencia del arte español, sobre todo de Goya, así como una conexión con el movimiento neofigurativo latinoamericano”.(7)

5. Trujillo, Guillermo (citado en Alemán, 2003).
6. Galería de pintores (s.f).
7. Kupfer, Mónica, 1988.

A lo largo de una vida fecunda, pletórica de premios, expondrá, fuera de Panamá, en Washington, Lima, Paris, San Juan, La Habana, Bogotá, México, Nueva York, Cali, Miami, Caracas y Medellín. Una enumeración parcial de ellas nos da una dimensión de la magnitud e importancia de un artista que ha producido pintura, grabados, dibujos, escultura, murales, serigrafías, tapices y cerámica. Toma un tiempo para casarse en noviembre de 1968 con una viuda francesa: Janine Laneyrie, madre de Isabel de Obaldía, nieta de la eximia poetisa María Olimpia de Obaldía. Con esta compañía prosigue su trabajo. En el Instituto Panameño de Arte: 25 trabajos en óleo, cratón y pastel en 1969, y 28 dibujos inspirados en Calderón de la Barca en 1972. La editorial de la Universidad de Panamá publica, en 1972 su libro Diseños autóctonos: aves y fauna marina en la cerámica prehispánica panameña que recopila más de 100 dibujos de diseños de cerámica. En el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes de Caracas expone una muestra de 10 óleos y 15 dibujos de la serie “Mitos y ritos” en 1973; y ese mismo año 28 óleos en la biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá. En 1974 el Palacio de Bellas Artes de México expone 26 óleos.

La energía inagotable de Trujillo lo lleva a fundar en la facultad de Arquitectura de la Universidad de Panamá el taller de cerámica Las Guabas, con el fin de capacitar a una comunidad de artesanos con apoyo del Ministerio de Comercio e Industrias, que lleva adelante el Programa Servicio Nacional de Artesanías y Pequeñas Industrias (SENAPI), con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su objetivo era fomentar el desarrollo artesanal en el país, enviando personal a Europa para capacitarlos en el uso de la arcilla, la paja, el cuero, y la madera, y que ellos a su vez capacitaran a otros, pero eso no se lleva a cabo. Fernando Manfredo, ministro del MICI, hereda ese programa y lo lleva adelante con apoyo de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Panamá, la cual nombra a Guillermo, docente de acuarela  y composición, para enseñar diseños nuevos a los artesanos, aparte de la cerámica. El paisaje que le rodeaba: el verdor rupestre del Horconcitos de su nacimiento, la histórica Europa de sus estudios y, en los años 70, las playas de Punta Chame de adultez.

En efecto, en 1979 realiza una exposición de 24 óleos en Panarte, en la que “un joie de vivre se apodera de su pintura de esta época. El hombre y la naturaleza conviven ahora en Trujillo idílicamente”.(8) [En los los años setenta] “…su técnica se tornó más tradicional cuando empezó a pintar al óleo sobre lienzo. Creó una especie de puntillismo tanto en sus composiciones multicolores como en las monocromas”.(9) En la inauguración de las nuevas salas de la galería Arteconsult expone 23 obras de mediano formato, y al año siguiente en Casa de las Américas en La Habana expone 20 pasteles y 8 óleos. En 1984 expone en Santo Domingo 22 óleos en la que aparecen sus primeros Nuchos, “figuras inspiradas en los bastones ceremoniales de la cultura que pasan a ser claves en la iconografía trujillense durante los años venideros”.(10)

8. Kupfer, Mónica 1988.
9. Ibíd.
10. Alemán, 2003.

En 1993 el museo de Arte Contemporáneo, presentó la muestra “Guillermo Trujillo: retrospectiva” que reunió obras realizadas dentro de un periodo de casi 35 años, es decir, desde 1959. Para el español Manuel R. Mora, novelista y crítico de arte: “[El universo pictórico deTrujillo] es quizás una de las muestras más brillantes del realismo mágico visual. Huyó, ya en sus obras más tempranas, de la tentación de una pintura ‘nacionalista’ al uso, lindera casi con el folclore, pero supo rescatar toda la magia de leyendas y mitos típicamente panameños; es decir, de lo más profundo de sus vivencias. Ahí están esos nuchos de Trujillo como una soberbia  expresión del rescate más inteligente que se puede hacer de una mitología arqueológica para convertirla en escenas casi cotidianas”.(11)

11. Mora, Manuel R. (citado en Alemán, 2003).

La lista de exposiciones individuales y colectivas parecen infinitas. Todos los años, y en numerosas ocasiones varias veces en el año y en distintas partes del mundo, se llevan a cabo exposiciones del maestro Guillermo Trujillo, y sus obras se exhiben en prestigiosos museos y galerías del mundo. Pero el maestro, que ha recibido numerosos y muy prestigiosos premios y reconocimientos —L´Ordre des Arts et des Lettres del Ministerio de Cultura de Francia, entre ellos— describe él mismo el itinerario y la evolución de su arte: “No creo que mi mundo pictórico haya cambiado mucho desde aquellos años en que regresé a Panamá en 1959. Pienso que lo que ha cambiado es la forma o la manera de decir las cosas, porque he sabido que la experiencia nos ayuda a enderezar entuertos. Si ha cambiado algo en las imágenes que hago ahora en relación con las anteriores, quizá sea en el crecimiento, en el hecho que se ubique en otra dimensión, en otro nivel de concepción. Lo que un artista tiene que decir —al menos ese es mi caso— siempre es lo mismo. Lo que va evolucionando es el lenguaje, la capacidad de percibir en otros momentos y desde otra perspectiva. Quiero decir que el artista mantiene una identidad consigo mismo, en lo que piensa, en lo que cree debe ser su forma de crear y de expresarse”.(12)

12. Trujillo, Guillermo (citado en Alemán, 2003).

Referencias bibliográficas

Alemán, Carmen (ed.). Guillermo Trujillo: obras recientes, 2000-2002 (Círculo de Bellas Artes, marzo 2003). Panamá: Editora Sibauste, S.A.

Galería de pintores panameños. Guillermo Trujillo. Editora Panamá América (s.f.). Disponible en http://www.epasa.com/arte/trujillo/quien.html

Kupfer, Mónica. Encuentro de corrientes/Una aproximación a la pintura panameña del siglo xx, New York: Americas Society Art Gallery, 1988.

Domínguez, Daniel (2014, 24 de octubre). El maestro Guillermo Trujillo, un eterno chamán. Panamá, La Prensa.