• img-book

    Melvys Jacqueline Vega Quintero

SKU: 2295afbbf9e4 Categoría: Etiquetas: , ,

Juan Demóstenes Arosemena

by: Melvys Jacqueline Vega Quintero

Juan Demóstenes Arosemena Barreati (político, abogado, escritor, orador y miembro fundador de la Academia de Historia de Panamá) caracterizado por su sentido humano, intelectual y cultural, espíritu innovador y progresista, nació en la ciudad de Panamá,el 24 de junio de 1879.

Tags: , ,
Meet the Author
avatar-author
Es bióloga, investigadora científica, profesora, escritora, pianista y compositora musical. Obtuvo el título de Bachiller en Ciencias en el Instituto Urracá (Santiago de Veraguas). Sus estudios superiores los realizó en la Universidad de Panamá, donde obtuvo la licenciatura en Biología con especialización en Zoología y el posgrado en docencia en Biología; la licenciatura en Bellas Artes con especialización en Música y el posgrado en docencia en Música. En la Universidad de Los Andes (Venezuela) obtuvo el grado de Magister Scientiae en Gestión de Recursos Naturales y Ambiente. Actualmente realiza estudios de doctorado en Ciencias Sociales con especialización en Ambiente y Ordenamiento del Territorio y estudios de doctorado en Ingeniería de Proyectos con especialización en Biotecnología Industrial. Se ha desempeñado como profesora de Microbiología Ambiental, Ecología, Contaminación Atmosférica y Evaluación de Impacto Ambiental en la Universidad Tecnológica de Panamá (Regional de Coclé); profesora de Biología y Ecología en la Universidad Columbus University, profesora de Auditoría ambiental (nivel de maestría) en la Universidad Abierta y a Distancia de Panamá, profesora de Ambiente y protección (nivel maestría) en la Universidad de Panamá, profesora de Música en colegios oficiales y colegios particulares. Es autora de numerosos artículos científicos y ensayos, entre ellos, Transformaciones ambientales y conflictos y La cuenca hidrográfica del Río Chiriquí Viejo.  
Books of Melvys Jacqueline Vega Quintero
About This Book
Overview

Genealogía

Hijo de Albino Hermógenes Arosemena Jiménez y de Emilia Barreti Morro, quienes tuvieron diez hijos. Contrajo matrimonio el 31 de octubre de 1903 con Malvina Galindo Toral, de Colombia, nacida el 8 de junio de 1880, hija de Inocencio Galindo Bonoli y Mercedes Toral.

Con su esposa tuvo tres hijos. Fue un destacado personaje de la época Republicana de Panamá, período que se inicia con la separación de Panamá de Colombia, el 3 de noviembre de 1903. Fue elegido presidente constitucional de la República de Panamá, como el 9° jefe de Estado elegido por voto directo del pueblo y el 18° presidente de acuerdo con los Encargados del Poder Ejecutivo.

El cargo fue desempeñado desde el 1 de octubre de 1936 hasta el 16 de diciembre de 1939, fecha en que falleció. Sus estudios primarios los realizó en la escuela La Santa Familia de las Hermanas de la Caridad y la secundaria en el Colegio de los Padres Escolapios.

Su niñez transcurrió en la época en la que el istmo de Panamá formaba parte de Colombia como un departamento unido voluntariamente a la Gran Colombia, después de declarada la independencia de Panamá de España, el 28 de noviembre de 1821. Su adolescencia y juventud las pasó en Ecuador, en donde realizó sus estudios académicos apoyado por su familia.

La dedicación a su carrera le mereció una excelente preparación académica, obteniendo, en 1918, el grado de Doctor en Derecho y Ciencias Políticas. Se dedicó al ejercicio del derecho, fue estadista, periodista, educador e investigador de la historia nacional. Poseía un claro concepto de la importancia de la ley en la vida administrativa. Su educación se fundamentó en valores éticos y cívicos, los cuales influyeron en su etapa adulta.

Como aspecto complementario a su formación, recibió educación religiosa basada en la fe católica y fue seguidor de esta doctrina religiosa. En Ecuador trabajó en la empresa que construyó el ferrocarril de Quito a Guayaquil.

Ejecutorias profesionales:

Período 1904 – 1935

Al iniciarse la época republicana, mediante la proclamación por el Concejo Municipal de la ciudad de Panamá, como pueblo libre con gobierno propio, soberano e independiente, Juan Demóstenes regresa a Panamá y comienza a ejercer su carrera profesional en el cargo de jefe de sección de Guerra y Marina, en la administración gubernamental del primer presidente de Panamá, Manuel Amador Guerrero, quien gobernó del 20 de febrero de 1904 al 1 de octubre de 1908.

Asimismo fue funcionario público en las administraciones de los presidentes Pablo Arosemena (5 de octubre de 1910 – 1 de octubre de 1912), Ramón Valdés (1 de octubre de 1916 – el 3 de junio de 1918), Belisario Porras (1 de octubre de 1920 – 1 de octubre de 1924), Rodolfo Chiari (1 de octubre de 1924 – 1 de octubre de 1928), Florencio Harmodio Arosemena (1 de octubre de 1928 – 3 de enero de 1931) y Harmodio Arias Madrid (5 de junio de 1932 – 1 de octubre de 1936).

Sus ejecutorias como funcionario público se reflejaron en siete administraciones de partidos con distintas ideologías: conservador, liberal, liga nacional porrista, liberal chiarista, y liberal doctrinario. Se distinguió en los cargos públicos como fiscal del Juzgado Superior, secretario de la Corte Suprema de Justicia, juez superior de la República, ministro de Relaciones Exteriores, secretario de la Asamblea Nacional, embajador en la República de Ecuador, gobernador de Colón (1922), presidente del Jurado Nacional de Elecciones, delegado al Congreso Postal de Madrid y a la Asamblea General de la Sociedad de las Naciones, jefe de la delegación panameña a la vii Conferencia Internacional Americana en Montevideo, secretario de Estado de Agricultura y Obras Públicas, secretario de Gobierno y Justicia y secretario de Relaciones Exteriores en tres administraciones sucesivas.

Desde las distintas posiciones oficiales que desempeñó se preocupó por el bienestar del país, específicamente por el progreso que impulsó en la provincia de Colón. Como gobernador de la provincia de Colón emprendió una gran labor administrativa buscando darle una imagen urbanística a la provincia con base en su saneamiento físico y moral.

Su capacidad diplomática le permitió intervenir y solucionar dos conflictos internacionales: el Canal y la fijación de los linderos nacionales. Participó en las negociaciones del nuevo tratado con los Estados Unidos, en los años treinta, junto con Harmodio Arias, Ricardo J. Alfaro, y Narciso Garay. Dedicó parte de su vida al oficio de hacer política como miembro activo del Partido Liberal Nacional (PLN), donde defendió la ideología del partido en contra del Partido Conservador de la época.

Entendió la política como el ejercicio sucesivo de las virtudes ciudadanas. La sinceridad en sus palabras era una cualidad de su personalidad como político, la lealtad a sus amigos y su firmeza le hicieron ganar seguidores. Concebía la política como una materia del Estado y consideró a la justicia superior a la libertad al expresar que ésta se desvanece en donde se infringe el derecho.

Su filosofía apuntaba a que el poder de juzgar era superior al poder de mandar, puesto que en el segundo intervienen las pasiones humanas y en el primero interviene solamente la ley. Acuñó un precepto muy importante, el cual consistía en dar a cada cual lo suyo que para él representaba el orden y lo justo.

Juan Demóstenes Arosemena afloró a la luz pública en 1906 con un magnífico discurso en la plaza de la Independencia en un acto cívico conmemorativo de la fundación de la ciudad de Panamá en el cual demostró su brillante capacidad intelectual. A partir de este evento su nombre quedó estampado para las actividades relevantes de la vida civil, lo que le propició un espacio en el selecto grupo intelectual de la época.

Fundó junto con Ricardo J. Alfaro y Eduardo Chiari, el periódico La Palabra y publicó en Estados Unidos, en1931, el libro Mi actuación en las últimas administraciones. Contribución a la historia política contemporánea. En 1915 editó una obra de lujo que tituló Panamá 1915 que conmemoraba la inauguración del canal de Panamá.

En Mi actuación, Juan Demóstenes Arosemena expone sus ejecutorias y manejo administrativo en los diferentes cargos públicos ocupados con los distintos presidentes, sus relaciones con los mandatarios, colegas de trabajo, amigos políticos y adversarios.

La obra refleja el carácter de Arosemena y su forma de proceder como persona, abogado y político. Se compone de tres momentos en los cuales se destacan los cargos de gobernador de la provincia de Colón, secretario de Agricultura y Obras Públicas y secretario de Relaciones Exteriores.

Gobierno de la provincia de Colón

En 1922 el presidente de la república, doctor Belisario Porras, confrontaba dificultades políticas en la provincia de Colón. Varios de sus amigos, los diputados Inocencio Galindo, Ricardo Bermúdez, Julio Álvarez y Ascanio Carles del Partido liberal (Liga Nacional Porrista), se habían distanciado del doctor Rubén Arcia, gobernador de Colón, cuyo cargo representaba la máxima autoridad en la provincia.

Para contar con el apoyo político de los diputados, el presidente Porras decidió prescindir de los servicios del doctor Arcia y considerando probablemente las afinidades partidistas e ideológicas del doctor Juan Demóstenes Arosemena con la comunidad liberal y el conocimiento que tuvo por haber gobernado a Colón, optó por ofrecerle la gobernación de Colón.

El propósito del presidente Porras era ponerle fin a las diferencias locales y armonizar los distintos grupos que disputaban la hegemonía dentro del partido. Arosemena declinó la oferta por razones personales y en su lugar sugirió a Rafael Neira y a Luis Alfaro. Más tarde, Guillermo Andreve y el diputado Galindo, convencieron al doctor Arosemena de aceptar la propuesta ofrecida por el presidente Porras.

Juan Demóstenes Arosemena aceptó a condición de que se le aumentaran los gastos de representación del gobernador para así sostenerse en Colón, pues residía en Panamá. Los honorarios para el gobernador fueron acordados por las partes y el presidente Porras solamente hizo dos recomendaciones al doctor Arosemena, antes de su partida a la provincia de Colón: el nombramiento de Julio Araúz como alcalde y Ascanio Carles como tesorero municipal.

Estos serían los colaboradores del doctor Juan Demóstenes Arosemena en el gobierno local, y como secretario del Consejo se nombró a Gustavo Arosemena. La llegada del doctor Arosemena a Colón fue festejada con un acto donde estuvo de orador el doctor Carlos Díaz Granados, primer representante oficial de Colombia. Una vez asumido el cargo de gobernador de la provincia de Colón se ocupó del arreglo de la cárcel y del cuartel de la Policía, los cuales se encontraban en estado deplorable.

Las obras se ejecutaron con autorización del secretario de Gobierno y de acuerdo con las recomendaciones de la Oficina de Sanidad. La infraestructura se construyó satisfactoriamente, aunque, por falta de presupuesto, no se pudo pagar la obra y en consecuencia la empresa constructora tuvo que descontar sus créditos en bancos locales.

Al final no hubo pérdida para la empresa, ya que uno de los representantes de la firma había indicado que en los cálculos estaban incluidos los costos que se pudieran haber exigido en la obra por parte de la Gobernación. Con sus escasos recursos personales, el doctor Arosemena apoyó la finalización de la obra del parque público, en conjunto con la cooperación del alcalde Araúz y el tesorero Carles.

Cuando se concluyeron los trabajos el municipio reintegró en los meses siguientes el dinero que se le debía al doctor Arosemena. Para ese período las avenidas y calles de Colón carecían de placas o rótulos indicativos de su nomenclatura. Las casas no estaban enumeradas y por consiguiente resultaba difícil ubicar la dirección de determinados lugares. La asignación de sitios con números ordinales se basaba en el Plano de la Compañía del Ferrocarril.

Con la aprobación del Concejo, apoyo del tesorero municipal, señor Carles y del doctor Arosemena, se realizaron los trabajos de codificación de avenidas, calles, casas y otras infraestructuras, en la zona urbana de Colón. En 1922 surge en la provincia de Colón la Unión Colonense como resultado de las diferencias de orden social en la comunidad, una mezcla de regionalismo con intereses particulares, puesto que sus miembros aspiraban a nuevas orientaciones en la administración local.

El doctor Juan Demóstenes Arosemena, como gobernador, fue determinante en la armonización de los intereses de la Unión Colonense, el Gobierno general y la comunidad. Se logró la realización de las elecciones locales y se estableció el Ayuntamiento (Concejo) de 1922-24 representado en la Unión Colonense (señores Juan Navas, Auxibio Puyol, Antonio Papi Aizpuru).

El trabajo del Consejo se ajustó a las necesidades e intereses del distrito y la comunidad disfrutó de calma hasta 1923, cuando comenzaron las actividades políticas encaminadas a las elecciones presidenciales de la república. Aún no se habían fijado los representantes a las candidaturas por el Partido Liberal dado que el presidente Porras no había declarado su apoyo al candidato del partido.

En un encuentro entre el presidente Porras y el gobernador Juan Demóstenes Arosemena en el hotel Washington de la ciudad de Colón, el presidente quiso saber la opinión del gobernador sobre la candidatura de Rodolfo Chiari. Arosemena respondió: “Si yo pudiera escoger el candidato de mis simpatías, me decidiría por Ricardo J. Alfaro, que es mi verdadero candidato, pero yo no puedo aspirar a que el partido se pronuncie por mis simpatías personales y los momentos no me parecen favorables a Ricardo. En esto de las llamadas candidaturas oficiales lo más indicado es seguir la línea de menos resistencia, que en este caso me parece la del señor Chiari. Creo que usted debiera resolver el punto y cuanto antes”.

El buen juicio de Juan Demóstenes Arosemena se reflejó en la decisión del presidente Porras cuando, a su regreso a la capital, se manifestó a favor de la candidatura del señor Chiari. Las elecciones presidenciales no ofrecieron dificultades en la provincia de Colón para la elección del señor Chiari, pero sí surgieron diferencias relacionadas con la elección de los diputados de la Asamblea Nacional y miembros del Consejo de Colón.

Con el apoyo de Juan Demóstenes Arosemena se logró la victoria en el gobierno local de los liberales Augusto Cervera, Mario Galindo, Pablo Morales Galástica y Luis Muñoz, quienes fueron sus colaboradores. En cuanto a la alcaldía de Colón, Arosemena nombró a Maximino Walker con el consentimiento del presidente Porras, con lo que puso fin a las fuertes diferencias que tenía con Manuel de J. Grimaldo que hasta ese momento fungía como alcalde. La seguridad de las elecciones libres a cargos en los gobiernos locales de Colón fue posible con la administración de Juan Demóstenes Arosemena como gobernador puesto que propició la oportunidad de que el pueblo del distrito rigiera sus propios destinos.

Contribuyó en las elecciones presidenciales a favor de Rodolfo Chiari en la provincia de Colón. Si bien presentó su renuncia ante el mandatario saliente Belisario Porras, días después el recién elegido presidente Rodolfo Chiari le encomienda la representación administrativa y política en Colón. En febrero de 1925, Juan Demóstenes Arosemena actuó en defensa del gobierno de Rodolfo Chiari con una misiva dirigida al secretario de Relaciones Exteriores, donde alertaba sobre la rebelión de los indios de San Blas contra las autoridades constituidas y la proclamación de la llamada República de Tule.

Apoyó al secretario de Gobierno, doctor Carlos Laureano López, en la logística para el despacho de las fuerzas de policía y voluntarios para controlar los levantamientos. A poco tiempo del conflicto de San Blas surgió el conflicto inquilinario que culminó con el sangriento 10 de octubre, cuando las tropas de Estados Unidos, basadas en la Zona del Canal, entraron en la capital a restablecer el orden.

El ofrecimiento de seguridad por parte de las autoridades extranjeras para Colón fue rechazado por el gobernador Arosemena, y en su lugar prefirió él mismo calmar a las masas colonenses con una alocución dirigida al pueblo el 13 de octubre de 1925, donde exaltaba el sentimiento patriótico. Este acto reflejó la capacidad de Arosemena para gobernar en forma pacífica, con seguridad y protección, sin tener que recurrir al uso de la fuerza.

La eficiencia y claridad con las que Arosemena manejó los negocios de San Blas en la emergencia de febrero, la discreción con que procedió a impedir los desmanes de los inquilinarios, y la honrada ejecución de obras públicas dirigidas a la comunidad, influyeron para que el presidente Rodolfo Chiari renovara el período administrativo de Juan Demóstenes Arosemena, como gobernador de Colón, en 1926.

Apoyado por el alcalde Héctor Conte y el tesorero E. M. Guardia, llevó a cabo importantes obras sociales tales como el alumbrado eléctrico subterráneo, la instalación del servicio telefónico para la Policía, el arreglo del parque de recreación infantil de la ciudad, la construcción del Gimnasio Municipal, la pavimentación de calles y avenidas, la edificación del Palacio Municipal, la construcción de líneas telefónicas en los corregimientos de Limón, Escobal y Nueva Providencia y la instalación de la planta eléctrica para el alumbrado de Escobal.

Secretaría de Agricultura y Obras Públicas

En el cargo de secretario de Agricultura y Obras Públicas, Juan Demóstenes Arosemena resolvió un reclamo de la compañía constructora del Ferrocarril de Chiriquí y un contrato de exoneración de impuestos con la Cervecería Alemana del Pacífico, casos heredados de administraciones anteriores. En cuanto a obras públicas, logró finalizar el parque Herrera, cuya inauguración fue el último acto público del presidente Chiari.

Secretaría de Relaciones Exteriores Juan Demóstenes Arosemena fue designado por el presidente Florencio Harmodio Arosemena como secretario de Relaciones Exteriores. Durante este período representó a Panamá en la Décima Asamblea de la Liga de las Naciones celebrada en Ginebra, y en Italia cumplió la misión encomendada por el jefe de Estado panameño ante el rey.

Durante este período Arosemena preparó el proyecto de Decreto no. 6 de 1930 por medio del cual se dispuso la nueva cedulación para la colonia china residente en el país. Dicho proyecto fue avalado por el Ejecutivo y permitió la legalización de la población china en Panamá y marcó la etapa de finalización del período.

El doctor Juan Demóstenes Arosemena se ocupó del tratado Kellogg-Alfaro, firmado el 28 de julio de 1926. Participó en las nuevas negociaciones de Panamá con Estados Unidos para formular un proyecto aceptable ante el Departamento de Estado, relacionado con la abrogación del Convenio Taft (Estados Unidos exigía el traspaso de la jurisdicción norte de la ciudad de Colón) y privilegios comerciales a perpetuidad. Propició la consulta y discusión de las nuevas cláusulas comerciales con la Asociación del Comercio de Panamá.

Calificó las relaciones entre Estados Unidos y la República de Panamá, como una “consecuencia política” producto de intereses entre partes. En 1932 actuó como presidente del Jurado de Elecciones, luego del golpe revolucionario de acción comunal. En esta función estableció la garantía del sufragio que llevó finalmente al doctor Harmodio Arias Madrid, candidato del Partido Liberal Doctrinario, a ocupar la Presidencia de la República de Panamá.

Juan Demóstenes Arosemena creó la Orden Vasco Núñez de Balboa, considerada la máxima distinción en la República de Panamá, concedida a panameños distinguidos en las ciencias, las artes y las letras y a extranjeros a quienes el gobierno considere merecedores de la distinción.

Período presidencial (1936-1939): legado y trascendencia

La trayectoria pública y política de Juan Demóstenes permitió, el 11 de junio de 1936, llegar a ocupar el máximo cargo del Órgano Ejecutivo, la Presidencia de la República, por el Partido Nacionalista Revolucionario, para el período de 1936 – 1940. Infortunadamente las elecciones populares que presidió el doctor Harmodio Arias Madrid fueron escandalosamente fraudulentas: incurrió en numerosas violaciones para negarle el poder a la oposición encabezada por Domingo Díaz Arosemena, quien irónicamente fue el factor decisivo para su llegada a la Presidencia en 1923.

En su primer discurso como presidente expresó: “Me toca llevar sobre mis hombros la más tremenda responsabilidad histórica”. En el discurso inaugural se refirió a los deberes y derechos de los gobernados, la consecuencia del gobernante electo para con sus correligionarios y las credenciales que deben presentar los opositores para que su cooperación no sea adversa a los cargos públicos.

A los gobernados les corresponde el respeto y el cumplimiento con los deberes y la observancia de las prescripciones legales y normas de la ética privada y pública; mientras a los gobernantes se les otorga el derecho a escoger su condición de hombres libres dentro de un Estado libre. Expresó que su máxima distinción como presidente es una responsabilidad histórica y un contrato supremo.

En el período que fungió como presidente de la república (1 de octubre de 1936 al 16 de diciembre de 1939), fue protagonista de un importante acontecimiento al firmar los tratados AriasRoosevelt. Tuvo como vicepresidentes a Ezequiel Fernández Jaén y Augusto Samuel Boyd. Su presidente predecesor fue Harmodio Arias Madrid y su sucesor fue Ezequiel Fernández Jaén.

En su gestión de gobierno se realizaron importantes obras públicas en los sectores de la salud y la educación e impulsó diferentes proyectos sociales y agropecuarios. Apoyó la economía con la construcción en la ciudad de Panamá del Banco Nacional, el cual se ubicó entre la avenida Central y la calle 16 Oeste. Fortaleció el sector agropecuario con el mejoramiento de vías públicas, pavimentación de las carreteras de Los Santos y Chiriquí. Instauró la seguridad con la reorganización de la Policía y la construcción del Cuartel Central de Bomberos Juan Antonio Guizado.

Mejoró la salud con la construcción del Laboratorio de Higiene, los anexos al Hospital Matías Hernández, Asilo Bolívar, el hospital Manuel Amador Guerrero en la ciudad de Colón y el Instituto Radiológico (en la actualidad hospital Oncológico). Creó la Casa Cuna donde opera la Cruz Roja, y en lo referente al deporte, apoyó los Juegos Centroamericanos mediante emisión de bonos.

Quizás su legado más importante se puede encontrar en el sector de la educación. Descentralizó la educación y contribuyó al desarrollo educativo en el interior de la república. Su rechazo al centralismo se evidenció al ordenar la construcción de la escuela Normal de Santiago, en la ciudad de Santiago de Veraguas, la cual inició labores el 5 de junio de 1938. Posteriormente, en 1941, se denominó escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, en honor a su gestión y hoy en día se la conoce con el nombre de escuela Normal Superior Juan Demóstenes Arosemena.

La escuela fue concebida como una obra infraestructural majestuosa de estilo colonial, acompañada de un sistema de educación curricular acorde con la situación de la época y con visión futurista. En la escuela se graduaban maestros de todas partes del país. Los temas centrales y las técnicas metodológicas de enseñanza reafirmaron el concepto de patria e influyeron en las formas de pensamiento del interiorano, sobre todo en las áreas rurales que se enfrentaban al latifundio creciente.

Juan Demóstenes Arosemena recibió muchas críticas de sus opositores políticos, que lo percibían como una amenaza a sus intereses; sin embargo él mantuvo su objetivo de desarrollar el interior de la república. Al iniciarse las labores educativas en la escuela Normal contrató como primer director del plantel al doctor Agustín Álvarez Villablanca, originario de Chile, con excelente preparación académica, talento y cultura, quien tenía la tarea de convertir la educación en el instrumento más valioso y formar maestros con visión generadora y misión multiplicadora de conocimientos científicos.

Las adversidades externas a las buenas intenciones de Juan Demóstenes Arosemena estuvieron siempre presentes. Muchos profesores panameños se negaron a trabajar en el plantel por apoyo a la oligarquía, por lo que tuvo que contratar a otros profesores chilenos para impartir las clases en la escuela recién creada. Fue en este plantel donde se originaron los primeros precursores de movimientos revolucionarios, que defendían los derechos de los veragüenses y que más tarde se extendieron a otras regiones. Como un elogio a su gestor, Narciso Garay expresó:

La Normal de Santiago es el pedestal más firme en que puede asentarse la gloria de un hombre como Juan Demóstenes Arosemena […] Ahí está la Escuela Normal de Santiago, un alarde de piedra, y de cemento, tras el cual alienta vigoroso un propósito civilizador, que seguramente tendrá vastísimas repercusiones en la cultura y en la economía de la República.

La creación del Instituto Nacional de Agricultura (INA), en 1938, ubicado en Divisa, fue otro de los legados que Juan Demóstenes Arosemena dejó a Panamá. Su construcción fue realizada simultáneamente a la construcción de la Escuela Normal Superior. A través del sistema educativo instaurado en el instituto se pudieron transformar las formas de pensamiento del interiorano con relación a la agricultura, se introdujeron prácticas agrícolas con tecnología científica más adecuadas para la época y el sector agrícola fue creciendo en las regiones rurales.

Interesado en el desarrollo del deporte y en apoyo a la celebración de los Juegos Centroamericanos, el presidente Juan Demóstenes Arosemena inició la construcción del “Coloso de Cabo Verde”, sobre una superficie de 3,75 hectáreas de terreno, con capacidad para 25 000 personas, a un costo de US$ 300 658.87 y duración de dos años. La obra se inauguró en 1938 y estuvo dirigida por el arquitecto Georgino Gorrichátegui y el ingeniero Fernando Navarro de la Sección Olímpica de la Secretaría de Higiene, Beneficencia y Fomento.

Esta sección se creó en 1936 y tenía a su cargo todo lo relacionado con las construcciones y demás obras que fuesen necesarias para la celebración de la cuarta edición de los Juegos Olímpicos Centroamericanos y del Caribe, del 5 al 24 de febrero de 1938.

El apoyo del doctor Arosemena a los Juegos Olímpicos marcó un hito en la historia, primero porque impulsó a la República de Panamá a ocupar el segundo lugar en los Juegos Olímpicos Centroamericanos y del Caribe con 24 medallas de oro, 22 de plata y 20 de bronce, para un total de 66 medallas; y segundo porque su gestión de gobierno fue decisiva para que Panamá, como país anfitrión, pudiera atender a 1151 atletas, correspondientes a diez países participantes: México, Venezuela, El Salvador, Jamaica, Cuba, Puerto Rico, Costa Rica, Colombia, Nicaragua y Panamá.

Además, en estos Juegos Olímpicos se inauguraron cuatro disciplinas como nuevos deportes: polo acuático, levantamiento de pesas, frontenis y ciclismo, lo que demostró la capacidad de Panamá para el desarrollo del magno evento. Después de finalizar los iv Juegos Olímpicos Centroamericanos y del Caribe, se reglamentó el uso del Estadio Olímpico Nacional, en 1939, mediante decreto Ejecutivo.

El estadio olímpico conocido como el “Coloso de Cabo Verde”, hoy se denomina Estadio Olímpico Juan Demóstenes Arosemena, de acuerdo con la Ley no. 16 de 1956. El doctor Juan Demóstenes Arosemena también hizo contribuciones importantes en la economía y finanzas de la República de Panamá.

Desde 1903, el ordenamiento de las finanzas y el modo de obtenerlas eran casi improvisados y sin planificación. La necesidad de que el Estado aumentara sus ingresos para cumplir con las obligaciones y el deseo del presidente de que hubiese un desarrollo económico armónico hizo que, en 1938, tomara la decisión de nombrar al diputado Raimundo Ortega para que elaborara un proyecto de reforma tributaria.

La idea era crear por medio de los impuestos nuevos ingresos al fisco nacional sin necesidad de tener que acudir a préstamos. Las primeras reformas tributarias del país se dieron en el marco de estas reformas y constituyeron la base para el desarrollo económico de Panamá. Desde su posición como presidente de la República de Panamá, en el ámbito internacional, manifestó su libertad de expresión ante personalidades importantes de los Estados Unidos, como el ministro Davis, defendiendo su tesis de que “Panamá no por el hecho de tener el Canal, puede estar privada de los beneficios de tales comunicaciones”.

Esta posición fue acogida por el ministro de Estados Unidos para armonizar los intereses de su país con los de Panamá. También fue contrario a la opinión del secretario encargado de EE. UU., Harold Pinley, quien manifestó que el decreto de Hacienda sobre el impuesto a las compañías de vapores, era adversa al tratado del Canal.

A esta afirmación del secretario encargado, el presidente Arosemena indicó que el “gobierno panameño no grava a los barcos por razón de su paso por el Canal, sino a los negocios que en el país hacen las empresas navieras”. Su forma de pensamiento dejaba en claro la soberanía de Panamá y la posibilidad de establecer una fórmula de entendimiento en las diferencias de interpretación del tratado del Canal, pues no era posible que siempre los panameños se conformaran con la interpretación unilateral de los Estados Unidos.

Expresó su oposición a la cesión de tierras de Nuevo Cristóbal en Colón a través de una carta enviada al ministro Davis, al declarar: “[…] el Departamento de Estado, tal como Ud. sin duda lo sabe, insiste en la cesión de Nuevo Cristóbal en la cual no convendremos nosotros de buen grado jamás” “Nosotros no tenemos más que dos centros urbanos de importancia, que son Panamá y Colón, y la cesión de Nuevo Cristóbal sería, respecto de Colón, el principio del fin, implicando la pérdida eventual de la ciudad para nosotros”.

Invitó a los ministros de Relaciones Exteriores de las naciones americanas a una reunión consultiva en Panamá para tratar los conflictos bélicos que afectaban la paz y la estabilidad de los países. En la reunión destacó el fervor patriótico panameño en un magistral discurso con fondo nacionalista. En el ámbito nacional se opuso a la resolución del contralor general con relación al pago de las cuentas del alumbrado de Portobelo, donde se convenía la rebaja de ciento veinte balboas a cien balboas, en favor de la empresa de Portobelo.

En el tema de la agricultura tenía la visión de desarrollar la actividad con propósitos científicos y de seguridad alimentaria, por lo que creó las granjas. Su célebre pensamiento resonó en clases sociales de la época: “No creo que debemos actualizar el porvenir en el sentido de precipitar reformas poco meditadas. Creo firmemente que en la agricultura está el porvenir de la República”.

El doctor Juan Demóstenes Arosemena falleció en Penonomé, el 16 de diciembre de 1939, en momentos en los que inauguraba el edificio del Tribunal Superior de Justicia, como parte de sus actividades en el ejercicio de su cargo. Su muerte fue causada por un ataque al corazón. En el acto ceremonial para dar sepultura al presidente le correspondió al doctor Narciso Garay, secretario de Relaciones Exteriores y Comunicación, pronunciar las palabras de despedida.

A su fallecimiento, el presidente de los Estados Unidos expresó: “Esta nación ha perdido a un amigo sincero. Me ha conmovido su inesperada muerte. El hemisferio occidental ha perdido a un defensor elocuente de la causa del Panamericanismo”.

Referencias bibliográficas

Anécdotas del Presidente Juan Demóstenes Arosemena. (Situaciones históricas con Estados Unidos), (1972, 19 de marzo). El Panamá América.

Araúz, Celestino y Pizzurno, Patricia (1993, 17 de marzo).

Historia de Panamá, Convulsión y Reformismo (1936-1941), fascículo no. 30, Época Republicana, La Prensa.

Arosemena, Juan Demóstenes, (1931). Mi actuación en las últimas administraciones. Contribución a la Historia Política Contemporánea. (s.f.).

“Me toca llevar sobre mis hombros la más tremenda responsabilidad histórica”. Discurso incompleto.

Castro, Gonzalo (1972, sábado 3 de junio). “Los méritos de un Gran Hombre”. Matutino.

Castro, Harry (2000, 16 de julio). “Juan Demóstenes Arosemena”. Sección Raíces, La Prensa. (2001, 21 de enero).

“Juan Demóstenes Arosemena”. Sección Raíces, La Prensa.

Conte Bermúdez, Héctor (1971, 16 de diciembre). “Juan Demóstenes Arosemena y La Patria” (discurso), La Estrella de Panamá.

Conte Porras, Jorge (1982, 15 de agosto).”Juan Demóstenes Arosemena”, La Estrella de Panamá.

Dorado, Ramón (1976, 6 de septiembre). “Ideas y Realidades” (Biografía de Juan Demóstenes Arosemena), El Panamá América.

Garay, Narciso (1945, mayo). “Oración Fúnebre”, Revista Lotería no. 48, Panamá: Lotería Nacional de Beneficencia.

“Las primeras reformas tributarias” (2010, 7 de febrero). La Prensa. (2001, 5 de agosto).

“Juan Demóstenes Arosemena”, Sección Crónicas, El Universal.

“Presidentes de Panamá” (1945, mayo). Revista Lotería, no. 48, Panamá: Lotería Nacional de Beneficencia.

Ramírez, Jorge (1984, junio – julio). “Juan Demóstenes Arosemena: Un Gran Patriota, Un Gran Estadista (i, ii, v, vi, vii y viii)”, Sección Buzón de Fausto.

Romero Jr. Ricardo (1972, 5 de marzo y 21 de febrero). “Anécdotas del Presidente Juan Demóstenes Arosemena”, El Panamá América.