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    Rodelick V Richards, Carlos Atencio,

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Nele Kantule (Igwaibiliginya)

by: Rodelick V Richards, Carlos Atencio,

En las luchas históricas de la comarca Gunayala hay un hombre que ocupa la mayor cantidad de páginas. Su nombre es Igwaibiliginya, y nació en Buturgandi, antigua población costera de la actual comunidad de Usdub.

Meet the Author
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Nació en Muladub, comarca Gunayala. Se graduó de profesor de Geografía e Historia en la Universidad de Panamá. Desde el año 2000 laboró como educador en los colegios Nele Kantule, Nibaginya Cabú, Melchor Lasso de la Vega, y actualmente en Cristóbal Adán de Urriola. Paralelo a la docencia se dedicó a la investigación. Es autor de las biografías de los caciques de Gunayala en Mi gente que hizo historia, partes i y ii, publicadas por el Congreso General Guna. En 2011 el Tribunal Electoral publicó su libro El voto Guna en la historia electoral panameña. Ha escrito artículos para medios como La Prensa y Panamá América.
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Nació en Río de Jesús, Veraguas. Empezó el periodismo como segunda carrera, después de graduarse como ingeniero electrónico y de haber trabajado en un periódico como técnico de soporte de computadoras. En el Diario Panamá América se dedicó al periodismo cultural por cuatro años hasta convertirse en coordinador de esta sección. Se integró al diario La Estrella de Panamá como reportero. Reconocimientos: Premio Europeaid a la innovación científica, subcategoría de prensa por divulgación científica y tecnológica; Premio Nacional Fórum de Periodistas categoría deportes (2011). Premio de periodismo de la Universidad Tecnológica de Panamá, categoría reportaje (2014); Premio Nacional Fórum de Periodistas, categoría economía.  
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Overview

Para el año, 1868, esta población se encontraba en la costa atlántica, tras un largo periodo de desplazamiento por las selvas de Darién.  La partera del pequeño Igwaibiliginya fue advertida de una iluminación clarividente del niño, poder que se iría profundizando con baños medicinales y estudios.

La curación con las plantas la aprendió en su hogar. Su padre, botánico y curandero, pedía que lo acompañara en sus viajes por los ríos, montañas e islas para traer las hierbas con las que sanaba a los enfermos.

El pequeño Nele (el gayamar sagba, diccionario escolar gunagayaespañol define la palabra nele como “persona que diagnostica enfermedades, predice e interpreta acontecimientos”), aprendió a cantar las ceremonias gunas (Kantule) por lo que se le llamó Nele Kantule; llevaba el cabello cortado tipo hongo, como los otros pequeños, y sus actividades eran las de los demás niños.

En una fotografía se le ve saliendo del mar con un pescado en una mano, un cuchillo filoso en la otra y una sonrisa de triunfo. “Recorrí los cañaverales, recibí caricias y bebí agua de las cristalinas aguas del río Puturgandí”, cita Jesús Smith (1997) en su libro Nele Kantule, padre de la revolución Kuna.

“Fui huérfano de padre y huérfano en lo económico, pero escuché un mensaje divino de los mayores: ‘querer es poder’. Tenía que educarme, instruirme y volver a la realidad lo aprendido”, relata Smith (ibíd.) que llegó a decir el niño clarividente. Cuando Igwaibiliginya consideró que conocía sobre curación con plantas se marchó a Punta Caimán, en el golfo de Urabá, a recibir lecciones del maestro Inagoya.

El Nele tenía 17 años. El maestro Inagoya era reconocido por su talento para perfeccionar cualidades adivinatorias en sus alumnos. Las enseñanzas del viejo sabio iniciaron con la medicina tradicional y continuaron con la historia de los sabios más populares. Ernesto Cardenal, en su poema “Nele de Kantule”, relata:

[…] con sólo ver una semilla podía describir toda la planta Sabía todas las tradiciones y los cantos sagrados […] A los 10 años iba con su padre a buscar plantas a los ríos y las islas A los 12 comenzó a relatar sus sueños A los 17 fué al río Caimán (Colombia) a estudiar con el viejo Nele lnayoga Primero: la conducta necesaria para ser Nele: “saber ser amable con la gente y no tener orgullo” Después la historia antigua de las islas, los Neles famosos de San Blas […]

En este pueblo permaneció cuatro años de la mano del maestro Inagoya, quien le mostró el mundo de la mitología guna. Pero la sed de conocimiento de Igwaibiliginya no terminó allí: hizo una pausa, en 1890, para unirse con Igwasogidili y luego continuó con su búsqueda de sabiduría.

En Baya, Darién, estudió tres años con el maestro tradicionalista Olwit, de quien aprendió lengua y tecnología guna, y en Quibdó, Colombia, se interesó por los modelos culturales europeos y los norteamericanos. Nele también estuvo en Sogubdi, y luego pasó a Aggandi, donde conoció a William Smith y Charles Aspinwall, quienes según Reina Torres, eran gunas con mucho recorrido por el mundo en calidad de marinos.

Ellos le hablaron a Nele de países visitados, de sus experiencias y de las gestas libertadoras de América. Otro de los profesores de Nele fue Metkaliler, un anciano que tenía una coa como reliquia. Cada vez que la miraba le brotaba el llanto como a un niño; decía que le recordaba los años de su juventud. “Nada pude lograr de mis deseos de conseguir conocimientos”, dijo el docente al alumno.

Este pensamiento fue olvidado tan pronto se puso en contacto con el maestro Balipiler. “Sobrino, todo el que buen ideal lucha y busca, encontrará, a pesar de enfrentar todas las inclemencias y fenómenos de la madre naturaleza”. Mientras Nele perseguía el saber, epidemias, inundaciones e incendios azotaban a los pueblos que formaban el archipiélago de San Blas (Gunayala). Al bajar las aguas de la última inundación, Nele propuso al sagla (jefe) Yaigun mudar el pueblo para una isla cercana que nombraron Usdub.

Las aguas bajaron justamente en noviembre de 1903, mes y año en que Panamá se separó de Colombia. Este hecho histórico influyó negativamente en la unión política de los gunas. Dado que Colombia se negaba a aceptar el nacimiento de la nueva República, envía desde Cartagena, el 2 de diciembre, una expedición compuesta de quinientos hombres al mando del general Daniel Ortiz, quien llega al poblado de Didumate (Didummadi), a orillas del golfo de Urabá, con la misión de marchar por tierra hacia Panamá recorriendo las costas de San Blas.

Otro grupo comandado por el general Antonio Roa Díaz partió de Bogotá el 19 de diciembre para sumarse a los soldados de Ortiz. Ambos generales señalaron, posteriormente, que a finales de diciembre recibieron la visita de Inabaginya, quien fue enviado por el cacique para conocer la posición de las autoridades colombianas sobre la situación política de la región. Ellos afirmaron que el sagla Inabaginya había ofrecido su lealtad al gobierno colombiano.

El 23 de diciembre la prensa estadounidense publicó que un grupo de ciento noventa y nueve hombres se había acantonado en Isla Pino (Dubbag), como parte de la estrategia colombiana para recuperar Panamá, por San Blas. La expedición del general Ortiz regresó a Colombia el 14 de junio de 1904, porque la orden de seguir nunca llegó, y la escasez de alimentos bajó los ánimos de los soldados. A principios de ese mismo año, el gobierno de Panamá envió una comisión integrada por Francisco Ayarza y Alejandrino Royo, para comunicar a las autoridades gunas la separación de Panamá de Colombia.

Es probable que ambos recorrieran algunas poblaciones antes de llegar a Muladub, donde Inanaginya presidía un congreso general cuyo tema era, precisamente el apoyo o no a la petición del gobierno colombiano. Al respecto, el texto “Evangelización del Darién”, dice: “En aquella reunión estaban discutiendo la aceptación de una solicitud del gobierno colombiano, que les pedía le facilitaran cuatrocientos cayucos para transportar a la zona guna de Mandinga que se mostraba pro-panameña”. Esto hace pensar que el gobierno bogotano, por la relación que lo vinculaba con Inanaginya, hizo lo que pudo con el líder guna antes que los emisarios panameños.

El encuentro entre los enviados de Panamá y el sagla fue breve, más que nada una invitación de cortesía. Al final, los emisarios retornaron a la capital y el cacique de las costas de San Blas, Inanaginya, no reconoció la declaración separatista de los panameños basándose en sus propias concepciones y teniendo referencias de metáforas gunas. La incidencia de este episodio de la historia istmeña fue inmediata y general entre los pueblos.

Si bien las noticias de la separación de Panamá no fueron aceptadas por unanimidad en las islas que comprendían San Blas, un grupo de jóvenes, liderados por el sabio Nele, izó la bandera de la nueva República, lo cual le granjeó conflictos internos pero le abrió la puerta de la vida pública. Ese liderazgo local de Nele encontró diferencias de opinión con los seguidores del sagla Yaigun, quienes apoyaban al cacique de la región.

Los tradicionalistas estaban a favor de seguir al lado de Colombia, mientras que el grupo de Nele confiaba en la nueva bandera para su tierra. Así convivieron en la isla los dos núcleos sociales los primeros años en tanto se iba definiendo, uno a favor de Nele y otro a favor del sagla Yaigun. En Usdub, Nele se dedicó a la tarea de promover la enseñanza. Fundó una escuelita donde no solo asistían niños, sino también adultos con más edad que el maestro.

Allí enseñaba sobre curaciones para picaduras de culebras, botánica e historia. A los ocho años de radicarse en esta isla, un niño llamado José Benítez provoca un incendio que arrasó con la mayoría de las casas.

El pueblo quedó en cenizas, y muchos decidieron mudarse a otra isla. Nele y un puñado de sus amigos y seguidores se quedaron y lo nombraron sagla, ya que el sagla Yaigun era uno de los que se había marchado con su gente, aunque más tarde retornarían y fundarían su propia comunidad. Esa divergencia de posiciones no se circunscribió a Usdub, sino que se mantuvo en toda la comarca.

Cuando murió el cacique Inanaginya en Colombia, sus sucesores se plantaron en sus respectivas posiciones que terminaron en una división de confederaciones; Inabaginya, oriundo de la misma comunidad del cacique fallecido, fue elegido y seguido por varias comunidades, mientras que Ologindibbibbilele (Simral Colman), segundo cacique y sucesor inmediato, fue respaldado por otras, y un tercer líder, Carlos (Charles) Robinson aprovechó esa coyuntura para estar al frente de sólo tres pueblos.  Esta situación la describe el libro Así lo vi y así me lo contaron (2007):

Olonabdiler, Inadoiginya y Charles Robinson eran gunas y estaban formados en la cultura occidental, mientras Nele, Colman, Nugelibbe… surgieron bañados en las aguas de la historia y de la cultura  guna.

 

En el fondo prevalecieron las diferencias políticas que fragmentaron la unidad de los gunas. Pero después de varios años, en gran parte de la comarca se dieron cuenta de que el cacique tradicionalista tenía razón por los tratos que comenzó a dar el gobierno panameño a los gunas, y que varias autoridades lo habían aprobado. Esas diferencias internas hacen que Nele se distancie temporalmente de la curación para pisar el terreno político.

En este último campo, Nele le sigue la línea a Simral Colman, un cacique que de niño se quedó sin padre porque éste abandonó a su madre para casarse en otra isla. Colman había estudiado el pensamiento de Moctezuma y de Simón Bolívar, y conocía de las luchas de conquista de territorios. Sus biógrafos sostienen que uno de sus grandes maestros se llamó Guppi, un vidente de Paya que enseñaba por medio de metáforas. Nele, con sed de aprender, fue a visitar al maestro Guppi, pero cuando llegó le contaron que el maestro ya había muerto.

La vida de Nele estuvo unida a la de Colman por varios hilos. Los dos líderes se encontraron primero en las islas y luego para frenar al gobierno panameño, que imponía su política en varias comunidades gunas. Documentada está la similitud de ambos y su coincidencia en cuanto a la educación:

[…] Nele Kantule, Colman, Nugelibbe, conocían profundamente nuestra historia, por eso fueron capaces de levantar al Pueblo Guna y de liberarlo de las garras de los invasores de entonces. […]

Tanto Nele Kantule como Colman analizaron muy bien el valor de la escuela. Su valor lo identificaron en las herramientas con que sus hijos e hijas debían contar para conocer a fondo las estrategias de los adversarios y custodiar mejor la madre tierra. (Así lo vi…, 2007).

Para 1907, llegó el padre español Leonardo Gassó, quien controló las islas de Nargana y Aggwanusadub. Allí implantó su religión y educación a toda costa, menospreciando todo lo que era del lugar. Ante tal malestar, los moradores de Narganá y Río Azúcar comienzan una ola migratoria a las comunidades del sector oriental: Digir, Muladub, Navagandi, Usdub y otras.

Esa política civilizadora fue respaldada y regulada por el gobierno. Entre ellas, la ley no. 59 del 31 de diciembre de 1908 Sobre civilización indígena, que, en su artículo primero, decía: “El Poder Ejecutivo de acuerdo con el jefe de la Iglesia católica procurará por todos los medios pacíficos posibles la reducción a la vida civilizada de los salvajes indígenas que existen en el país”; y el decreto no. 45 del 12 de agosto de 1909 que especificó algunas medidas sobre catequización y civilización de los indígenas de las costas de San Blas.

En 1912 llegó a la presidencia de Panamá Belisario Porras. Durante su gestión emitió más normas legales que acrecentaron las diferencias internas y reafirmó su política anticultural en la región. Por ejemplo, se sancionó la ley no. 56 del 28 de diciembre de 1912, que planteaba la necesidad de fundar poblados, e instalar policías y escuelas en la región de los gunas. Con esta ley, el gobierno del presidente Belisario Porras inició una campaña legal, social y cultural que contravenía las manifestaciones culturales del pueblo guna, incluyendo la religiosa:

Toda persona que individualmente o en congregación o sociedad o comunidad […] desee o pretenda ejercer misión alguna en la catequización, enseñanza, prédica, doctrina o práctica entre los indígenas salvajes y semisalvajes existentes en el territorio de la República, bajo los principios y doctrinas de la moral y la civilización cristiana, necesita permiso del gobierno para llevar a efecto sus propósitos.

Esa política gubernamental con la inclusión de escuelas y policías coloniales se esparció en el sector. Los más afectados recurrieron al cacique Colman y a Nele. Nele pronto tomaría partido de manera protagónica de los acontecimientos. Mientras el gobierno de Porras impulsaba las bondades de su política modernista y liberadora, las dos confederaciones mantenían sus posiciones ideológicas e influenciaban para conservar su mandato sobre sus islas.

Colman luchó para sumar aldeas de otra confederación y así consolidar su liderazgo. No lo logró. Su intento fue frenado por otros líderes como Inabaginya, que hacía lo propio denunciando las explotaciones de recursos naturales por parte de costeños.

Esa acción de Inabaginya lo hacía conservar su liderazgo con los suyos.  Entonces, los esfuerzos de Colman tenían que empujar su sueño superior: ser el cacique de todos los gunas. Aunque Colman fue cacique de una región hasta 1926, diversos escritos señalan que nunca logró ser aceptado como líder de toda la población. Apenas unos años antes de su muerte, la historia cambió radicalmente, tanto para Colman como para Kantule, con “la Revolución Dule”.  Nele, luego de finalizados sus años de estudios en Darién y Colombia, no dio por concluida su formación. Volvió para familiarizarse con la forma de gobierno e historia de otros países.

Le interesaba, particularmente, la historia de Estados Unidos. El modelo de conquista norteamericano, como se lo transmitieron a Nele, le serviría de abono y antecedentes de otros pueblos, para la lucha armada que emprenderían unos años después, en contra de los propios policías panameños. “¿Cómo obtuvieron los americanos sus tierras?”, fue una de las preguntas que le hizo Kantule a Charles Aspinwall, que regresaba por esos días de Estados Unidos.

El mensaje de Aspinwall fue directo: “Los americanos consiguieron sus tierras con sangre. Si tú te sientas y permites que te maltraten te van a maltratar. Tú tienes que derramar sangre”, le hizo saber Aspinwall a Nele. También le habló de la educación formal: “si no le enseñas a niños en las escuelas ¿quién hará cosas por ti?”. Y en efecto la Revolución Guna trajo derramamiento de sangre.

Hay versiones sobre cómo nació este levantamiento del pueblo guna durante la celebración del Carnaval, cuando el país tomaba una pausa general para abrirle paso a la fiesta. Entre los motivos de aquella disputa está la fragmentación del territorio guna.

El gobierno premió a un grupo de pobladores y a los demás les imponía medidas coercitivas. Todo esto respaldó la actuación de los policías, que poco a poco implementaron medidas para acallar a críticos y disidentes y así avanzar con el plan del Gobierno. A finales de 1913 corrió el rumor de la existencia de un grupo de rebeldes y para contrarrestar la amenaza, Porras envió una nota el 8 de noviembre de 1913 a Francisco Filós, secretario de Gobierno y Justicia, que se refiere a una expedición que se llevó a cabo a San Blas, como parte del plan de su administración. Un extracto de esa nota dice: “su comunicación sobre la expedición a la costa de San Blas con el doble fin de apaciguar o someter a los indios y de iniciar la colonización es muy importante y está, casi en un todo, de conformidad con mis ideas”.

El presidente Porras siguió impulsando más normas en la misma dirección y para su conveniencia, y así se aprobó el decreto 33 de marzo de 1915 que creó la circunscripción de San Blas para fines estratégicos, políticos y económicos, y se emitió la ley no. 3 de enero de 1915 que habla de la necesidad de establecer la policía en San Blas.

Cuando el presidente visitó San Blas, en mayo de 1915, Nele recibió a la delegación gubernamental en la casa del Congreso, donde Porras repitió sus intenciones de ayudar a los gunas. A su regreso a la ciudad, el gobierno de Porras decidió corresponder a los saglagan que lo seguían, reconociendo sus autoridades por medio del decreto no. 81 del 1 de junio 1915. Efectivamente, el artículo 4 del mencionado documento…“reconoce el título de saguila (sic) o jefes y se les refrenda por el presente decreto a los caciques indígenas Simral Colman, Charles Robinson, Inadoiginya, Iguanipelele, Catule (de Cuebdi) y Lele (Nele)”.

A pesar de esa visita presidencial, las cosas no mejoraron. Para evitar la presencia y robo de los negros en las fincas de los gunas, se designó como representante del gobierno en El Porvenir a Enrique Hurtado, quien al poco tiempo de ocupar su cargo recibió la visita de Nele, primero solo y unos meses más tarde en compañía de Charles Robinson, Inadoiginya, Olonabdiler de Uggubseni y Kantule de Gwebdi.

Sobre este conflicto se establecieron formalmente las primeras escuelas públicas en Yandub, Aggwanusadub, Dubbir y Uggubseni. En Agligandi y Usdub el intento fue rechazado. Aunque en 1915, Usdub no había aceptado la escuela pública, tres años después Nele pidió dos maestros a Robinson para enseñar a los niños de Usdub. Los primeros maestros de Usdub fueron dos: Freddy Phillips (Filós) y Samuel Morris.

La gira de Porras, la creación de la intendencia y el nombramiento de un intendente fueron motivos para que los policías iniciaran la represión en las islas, para cumplir con el gobierno. Los reportes de abusos de policías fueron incrementándose con la anuencia de los intendentes que nombraba el Ejecutivo. Después de Hurtado llegó Vicente Cataño, sustituido por Humberto Vaglio y éste por Andrés Mojica.

Todos esos atropellos se dan a conocer. Los agentes panameños les cobraban impuestos a los trabajadores y a las mujeres gunas se les prohibía usar la vestimenta tradicional, se les obligaba a bailar ante la mirada impotente de sus esposos y no se otorgaban permisos para realizar las fiestas tradicionales. La Intendencia monitoreaba todo movimiento de los caciques. Las entradas y salidas de personas no indígenas inmediatamente levantaban sospechas. El propio Nele sufrió esa persecución.

Al ser enterado el intendente de la presencia, entre la población indígena, de un extranjero, este fue acusado de fomentar la sedición entre los gunas e inmediatamente se expidió una orden de arresto, pero el extranjero escapó hacia las islas de los jefes revolucionarios y llegó a Usdub, donde permaneció unas semanas, antes de seguir su viaje a Colombia. Unos días después, Nele recibió una citación para presentarse en la intendencia, donde acudió con el sagla de Digir y dos representantes de la comunidad de Agligandi.

El padre Jesús Erice (1975) dijo que Nele fue interrogado y detenido por encubrir a un extranjero. Permaneció preso por un mes. Cuando recobró la libertad juró responder con mano fuerte los desmanes de los wagas (“extranjero, ladino, no guna, no indígena”, según el gayamar sagba. diccionario escolar gunagaya-español). Las cosas fueron empeorando a partir de 1921.

El estadounidense Richard Oglesby Marsh, quien junto con su esposa Helen realizaba estudios sobre la población albina en las islas, cobró notoriedad. Marsh tenía estrechas relaciones con Colman y Tule y recibía de los dos líderes todo el apoyo logístico para sus investigaciones. El 7 de mayo de 1924 aparece Marsh, quien venía del Darién. Después de estar unos días con el sagla de Sasardi Muladub, llegó a Usdub a principios de junio de ese año. Nele se reunió con él en el congreso y le contó de los abusos y atropellos contra las comunidades de occidente. Marsh le habló a Nele de la investigación que hacía sobre los albinos de las islas.

A la delegación de Marsh se unieron en Usdub, Alfred Kantule, hijo de Nele, y un joven llamado Sipu (albino). Nele y Marsh se reunieron en Agligandi con Colman para formalizar la comisión de gunas que acompañarían a Marsh a Estados Unidos, para solicitar apoyo para esta causa. La delegación guna se completó con la incorporación de Igwanigdibipi, Phillip Thompson y la joven Margarita, de Narganá.

El grupo arribó a la ciudad de Colón el 16 de junio de 1924. A finales de ese mismo mes zarparon hacia el país norteño, llegando a mediados del mes siguiente. Igwanigdibipi estuvo en ese territorio alrededor de seis meses, dando a conocer su cultura y el sentir de su pueblo.

En los primeros días de enero de 1925 retornó a Agligandi. En los días posteriores a su llegada, se hicieron muchas reuniones que terminaron con el ataque final. Si bien Marsh jugó un papel destacado, no fue determinante en la revolución, pero a él se le atribuye un documento que promovía la separación de San Blas del resto de la Repúbica. Fue un punto discordante entre Panamá y Estados Unidos, y por ello se le abrió una investigación sobre su participación en la revolución. Esta premisa no la comparten los gunas por considerar que subestima y minimiza su capacidad de reacción frente a estos hechos.

Existen argumentos sociales, como la oposición de sectores donde el gobierno imponía su política, el apoyo decidido de la dirigencia comarcal, la disposición de guerreros gunas para defender a sus hermanos, e históricos porque los gunas alimentaron su heroísmo y coraje en pasajes de la historia prehispánica y colonial. Tampoco es un secreto que en momentos cruciales del movimiento y de manera coincidente apareció el norteamericano Marsh para jugar un papel complementario e inesperado por las autoridades panameñas.

En una misiva del 24 de febrero, los gunas le solicitaban protección a un ministro norteamericano. “Por seis años nos han dado un trato cruel. Su forma está empeorando y no lo toleraremos, ayúdennos. Si mandas ayuda, los indios estamos dispuestos a someternos a la autoridad norteamericana”. En carta al secretario de Relaciones Exteriores, el gobernador de Colón de ese entonces, Juan Demóstenes Arosemena, también culpó a Marsh del levantamiento: “Hoy se comienza por obsequiar banderas norteamericanas a los indios y por ofrecerles más o menos discretamente la protección de los Estados Unidos, y mañana se puede ir más lejos”.

Los delitos atribuidos a Marsh merecían juicio y castigo. Nele exoneró de los señalamientos a Marsh, cuando lo consultaron sobre las razones del levantamiento. El gobierno del presidente Rodolfo Chiari tomó acción en el asunto: se declaró su expulsión del territorio panameño, y se le prohibió entrar nuevamente, so pena de ser apresado y castigado conforme a la ley.

Las relaciones entre los gunas y el gobierno continuaron tensas. Se bloqueó, como castigo, el movimiento comercial hacia Agligandi y Usdub, pero se detuvo el plan de construir los pequeños cuarteles. Tres años después, las clases eran impartidas por monjas y sacerdotes. La única presencia policial se mantuvo en Narganá.

Porras dictaminó quitar por la fuerza las narigueras de las gunas en Narganá. En Uggubseni los policías impiden a tiros la celebración de la ceremonia de chicha y al año siguiente Claudio Iglesias, un promotor de la civilización en las islas, fue abatido en Río Azúcar. Esas noticias llegaron a oídos del cacique Colman y de Nele.

Tras la insistente denuncia de atropellos y visita de rebeldes locales del pueblo Uggubseni, Dinugdi y Susu al cacique, y ante la preocupación de la dirigencia comarcal, ambos disidentes asumieron la jefatura de la insurrección de la isla afectada. Las fuerzas de resistencia se intensificaron y surgieron nuevos dirigentes, en Dubbile, Olowinape; en Niadub, Alejandro; y en Sugdub, Olonibiginya.

Ellos, con Nele y Colman, formaron un frente. En esas circunstancias Nele viajó para conocer de primera mano qué estaba pasando en esas comunidades, recorrido que le sirvió para reunirse en Agligandi con Colman. Aunque la reunión no arrojó resultados, en este conflicto Nele puso a prueba lo que sería el modelo de su liderazgo. Cuando volvió a su isla, siguió dándole vueltas a una segunda reunión con el anciano Colman.

Y en efecto, Colman y Nele se volvieron a reunir para buscar una solución a los abusos. Nele cambió la estrategia del encuentro y acompañó la conversación con cantos que evocaban los espíritus que defenderían a la madre tierra. Terminado este encuentro, se alcanzó el objetivo: prepararse para la guerra. Colman delegó este trabajo a Nele, quien, si bien ya conocía cuál sería el método de combate, decidió encontrarse con los líderes regionales para determinar los preparativos.

Nele recluta a los mejores cazadores, convoca a respetados botánicos para que prepararan medicinas a los combatientes, e instruyó a sus colaboradores más cercanos para preparar a la población a través de cantos, discursos y consejos. La tropa de Usdub fue separada del resto de la población para una preparación rigurosa y trasladada a Agligandi, centro de operación de la revolución.

En Agligandi también se reclutaron combatientes. Allí, Nele siguió animando a los soldados para enfrentar a los policías y se designó a Olodebeliginya como líder de la tropa. El combate se fijó para la madrugada del 21 de febrero de 1925. Nele instruyó a los jóvenes combatientes hasta el último momento y en la tarde, cuando los guerreros se preparaban para zarpar en sus botes hacia Playón Chico, Colman y Nele se reunieron con mujeres y niños en la sede del congreso. Los dos pidieron a las esposas que no pensaran en la guerra, que poblaran sus pensamientos con agradecimientos a la Gran Madre.

“Si el Padre dice que es la última vez que verán a sus hombres, entonces estos morirán allá”. Además se dio la orden de dormir en el piso y no en las hamacas. Nele y Colman permanecieron en el congreso de Agligandi, mientras los jóvenes guerreros, animados por sus líderes e inspirados en las grandes personalidades de su historia, partieron en cayucos con sus rostros pintados a Uggubseni y Dubbile.

Los que iban a atacar a Dubbile no atacaron porque no estaban seguros del éxito, mientras otro grupo iba a Uggubseni donde, hacia la una de la madrugada del 21 de febrero de 1925, estalló la revolución. Los integrantes del movimiento se reunieron para organizar una celebración fingida para el Carnaval, con la intención de desviar la atención de los policías, en momentos en que el pueblo se disponía a atacarlos.

En vísperas del asalto, el pueblo organizó un baile en la casa club. Asistieron los agentes asignados a Playón Chico. Gregorio y Miguel Gordón eran los dos policías que trabajaban en la isla y estaban acompañados de los agentes gunas Benito Guillén y Pedro Estocel. Ese día el jefe Miguel se encontraba con el agente Castillo en Dubbir (Tupile). A medianoche, varias jovencitas fueron retiradas del lugar de la fiesta por sus padres, pues ya tenían conocimiento de lo que se avecinaba.

Los testigos que expusieron su versión en el texto “Historia de la revolución de los indios kunas” (Erice, 1975), aseguraron que los combatientes gunas dejaron los botes a cierta distancia y bracearon hasta la isla con los fusiles al hombro. En horas de la madrugada del día 21, Susu avisó secretamente a Igwabinigge que el grupo al mando de Olodebiliginya, había llegado.

Inmediatamente, Igwaibinigge dio las últimas instrucciones a sus acompañantes. Igwabinigge, tío del agente guna Benito, fue al cuartel y encontró al agente dormido, igual que el policía colonial Gordón. Los despertó gritándoles: “Sobrino, la gente de Agligandi vino a buscarte y a matarte”. El policía despertó asustado, nervioso y desesperado tomó su pistola, salió a la calle, caminó unos pasos cuando su tío lo tomó por la espalda: mientras este forcejeaba, el policía pudo herir en la oreja a Igwabinigge.

Enseguida apareció Manigibe con un palo y le propinó un golpe tan certero, que cayó muerto. Las voces de venganza de los insurgentes interrumpieron el silencio de la noche con el trágico final de Gordón y Guillén, e inmediatamente fueron al cuartel, y liberaron a los que estaban en la cárcel y se dirigieron con el recién liberado Igwanagdibbe a la casa de Wigde, quien era jefe del club de baile.

La sed de venganza de Igwanagdibbe era incontenible: al llegar a la casa de Wigde, golpeó furiosamente la puerta gritando: “¡Salga, Wigde, que he venido para matarte!”. Además de Wigde, estaban en el pueblo los colaboradores indígenas Igwaini, John Luis, uno de apellido Smith y Pedro Estocel.

Este último se apresuró a salvar su vida huyendo por estrechas calles; luego en un pequeño cayuco en plena oscuridad llegó a la costa y corrió desesperadamente hacia el monte, quedándose en Banderyala. Al día siguiente, el fugitivo se fue a Irgandi donde lo apresaron y lo trajeron de vuelta a su pueblo. Los otros, en medio del tumulto, pensaron ponerse a salvo pasándose a las filas de los revolucionarios para despistar al airado grupo de Igwabinigge. Entre tanto en Dubbir (Tupile), un punto cercano a Playón Chico donde los atacantes tenían a una persona que informaba de los horarios de los policías, estaba iluminado con lámparas de queroseno y el carnaval estaba comenzando.

Por ello desistieron de atacar ese cuartel aquella noche. La batalla en Playón Chico no terminó en la madrugada. Los rebeldes, como les llaman algunos autores, permanecieron en la isla aguardando a otros agentes de policía y en la mañana divisaron una embarcación que se aproximaba. Tres hombres partidarios del gobierno, dos policías y un joven español eran los tripulantes.

Los primeros disparos de los guerreros mataron a un agente y dejaron herido al hijo del comerciante español. Los atacantes, luego de acabar con el otro policía, los descuartizaron, pero no tocaron el cuerpo del joven español. El derramamiento de sangre continuó, cuando divisaron otra embarcación donde uno de los tripulantes era el agente Gordón, a quien le habían perdonado la vida. Este se hacía acompañar de otro agente llamado Castillo y un agente guna. El carnaval estaba en su punto. A Gordón le dispararon y agonizaba.

El agente guna también había sido herido. Castillo se sumergió, pero fue alcanzado por un hombre en cayuco que le disparó. Estos hombres fueron descuartizados. Este derramamiento de sangre, según el pensamiento guna, fue la causa de que quienes participaron murieran jóvenes por la venganza de las almas de los muertos.

Las revueltas continuaron en otras islas como Naegana, Aggwanusadu, Digir y Niadub, donde algunos de los policías y gunas que apadrinaban esas políticas del gobierno panameño salvaron sus vidas de una u otra manera adentrándose en la selva y huyendo hacia la ciudad de Panamá. Al llegar la noticia de Gunayala a la capital, el gobierno de Rodolfo Chiari reacciona ante los sucesos, ordenando el contraataque inmediato, el cual no llegó a efectuarse. El 4 de marzo se firmó un tratado de paz entre el gobierno panameño y el pueblo guna, cerrando así este capítulo de la historia. Como suele suceder, quedaron versiones distintas de la batalla, que las autoridades panameñas llamaron “alzamiento”.

Algunos autores la atribuyen a un intento de San Blas de separarse de Panamá y acogerse al amparo del gobierno de Estados Unidos. Como consecuencia de este acontecimiento, el Estado panameño comenzó a valorar la cultura del pueblo guna. Cumplida su misión, el cacique Colman se retiró a la vida privada, por razones de vejez y salud. Una fuente apuntó que Colman traspasó el mando de cacique en el año de 1926 a Nele. A la muerte del maestro Colman, cuatro años después de la batalla de 1925, Nele asume el poder general, y en compañía de una delegación de saglas, viaja a la capital a ofrecer la lealtad del pueblo guna al presidente Florencio Arosemena.

El viaje, que duró tres días, sirvió para que el presidente les pidiera por escrito sus peticiones: derecho al voto, seguridad, becas, derechos civiles y libre comercio. En privado, en aquel encuentro, algunos saglas prometieron votar por el partido político del presidente Arosemena, y éste los incluyó en la planilla. Con ese trato las autoridades progobierno recibían un pago para impulsar su política. Otro de los logros fue una reunión de un delegado de Arosemena con el comandante de las Fuerzas Militares de la Zona del Canal para pedirle la contratación de personal masculino guna en las bases.

La oportunidad se da, en Quarry Heights, con el general Preston Brown. Martínez Mauri (2011) lo documenta así: En 1932 Nele llegó a un acuerdo con el ejército norteamericano de la zona del canal para enviar trabajadores kunas a las cocinas de las bases norteamericanas. Este pacto dio lugar a un sistema de migraciones organizadas hacia la zona del Canal, ciudad de Panamá y las plantaciones de Banano de Changuinola.

Con la firma del convenio, decenas de gunas tuvieron la oportunidad de trabajar y convivir con los soldados norteamericanos. Estuvieron presentes en el acto el cónsul norteamericano Roy B. Vasco, Olodebiliginya, Samuel Morris (secretario), Estanislao López, Manuel Gorgas. La relación surgió tras un accidente sufrido por un norteamericano en Gunayala que fue socorrido por el dirigente Nele.

En esta nueva etapa, la figura de Kantule cobra más fuerza y relevancia social y política. Se dan los pasos de acercamiento entre las dos confederaciones, y producto de este esfuerzo, Nele e Inabaginya firman un documento conjunto para la creación de una reserva para su pueblo.

Ambos dirigentes acudieron en septiembre de 1930 a la misión católica (Claretiana) de Nargana (Yandub). Allí se redacta una carta de agradecimiento por las atenciones recibidas de las autoridades nacionales y por comenzar a cumplirse sus deseos de la “reserva” de tierra en Gunayala. A continuación, el texto de la carta:

Señor Don Florencio H. Arosemena
Panamá
Excelentísimo señor

Los que la presente suscribimos, jefes supervisores de la circunscripción de San Blas, Nele Kantule y Brigadier Inapaquiña, de común acuerdo y en representación genuina de los indígenas oriundos de San Blas, venimos por este medio a expresar a su excelencia jefe de Estado, Don Florencio Arosemena, nuestra gratitud por las atenciones de que hemos sido objeto de parte de las altas autoridades del país y en particular de él y su digno secretario de gobierno y justicia Don Adriano Robles, de su promesa comenzada a cumplirse ya que hemos visto que uno de los asuntos recomendados a la Asamblea Nacional ha sido el que legisle en el sentido de señalar una zona de la región de San Blas dedicada a reserva territorial para nosotros. Ojalá pues, esa recomendación fuera lo suficiente ante los honorables diputados a fin de que convirtieran en una positiva realidad nuestras aspiraciones. Somos sus seguros servidores y amigos.

Nele e Inapaquiña.

 

Esta petición se concretó mediante la ley 59 del 12 de diciembre de 1930. En su afán de conciliar, Nele, había tenido la idea de unir todo el pueblo guna, incluyendo las aldeas de Bayano dentro de una sola reserva, aprovechando la coyuntura surgida en el límite de la región. En 1938 se promulgó una nueva ley que convirtió a Gunayala en una comarca. Esto es uno de los grandes legados de Nele Kantule junto a Inabaginya, Colman e Inanaginya para su pueblo.

A lo largo de las décadas, este sueño se ha venido fortaleciendo en distintos ámbitos del acontecer nacional. Un punto importante a destacar durante la administración de Nele es la participación masiva de los gunas en la política partidista. Tras la solicitud del voto, el gobierno propició su efectividad para las elecciones generales de 1932. La dirigencia de los partidos políticos se apoyó en el liderazgo de Nele, quien empleó su influencia para organizar una asamblea en marzo de 1932.

En la reunión discutieron sus peticiones en caso de ganar el candidato presidencial que apoyaban. Nele tiró la línea a las comunidades de su región para que dieran su voto al candidato Francisco Arias Paredes. En efecto, los resultados de las elecciones arrojaron que los pueblos bajo la facción de Kantule siguieron en un 80% a su cacique, tendencia que se mantuvo incluso para las elecciones de 1940, cuando Nele y su facción apoyaron al candidato Arnulfo Arias Madrid. Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar.

El 13 de septiembre de ese año participó en una reunión en Bindup, donde acudieron líderes gunas de la costa atlántica y de pueblos gunas de la parte continental, y por parte del gobierno acudieron el secretario del Ministerio de Gobierno y el alcalde de Chepo. En esta reunión presentó la posibilidad de extender los límites de la reserva para incluir comunidades de la cordillera en un solo territorio. Los proponentes sostuvieron que los gunas de la región insular del Caribe y del interior del Darién, al poseer una lengua en común, la misma cultura y valores, era motivo suficiente como para que la nación guna estuviera dentro de una misma reserva. Al final no se llegó a un acuerdo, y los presentes decidieron volver a considerar el tema en caso de ser necesario.

Pero Nele continuó ejerciendo su influencia ante el gobierno panameño para concretar sus aspiraciones; así logró obtener becas para que los jóvenes pudieran estudiar en colegios de la ciudad. Como resultado de las luchas de Nele junto a los líderes de su época, el gobierno panameño aprobó la ley 2 del 16 de septiembre de 1938, mediante la cual se creó la comarca de San Blas (actual Gunayala).

A inicios de 1940 se intentó de nuevo la unificación de Gunayala. Con esta intención, Nele Kantule y Yabiliginya, el 10 de marzo de 1940, se presentaron ante el misionero católico Manuel María Puig, en Nargana (Yandub), para conseguir la unidad política comarcal. En el año de 1943, Kantule viajó al Darién para atender un conflicto de tierra, de donde regresó enfermo. A mediados del siguiente año el sagla comenzó a padecer aflicciones que le obligaron a mantenerse en la hamaca.

El 29 de agosto de 1943 Igwaibiliginya escribió su última carta al presidente de la república, en la cual le manifestaba que Olodebiliginya sería su sucesor como cacique. Al enterarse de la grave enfermedad de Nele, el padre Jesús Erice, en su viaje a Puerto Obaldía, hizo escala en Usdub para visitarlo; y, con la aceptación del ilustre enfermo, lo bautizó según los ritos y fe de la Iglesia católica. Nele falleció el 3 de septiembre de 1944.

En reconocimiento a que “Nele Kantule fue una unidad valiosísima en la Comarca, ya que siempre estuvo al servicio de la comunidad trabajando en forma constructiva por el progreso físico, moral e intelectual”; el gobierno nacional decretó la ley 32 del 29 de diciembre de 1965, que declara ese día feriado en la comarca.

 

Referencias bibliográficas

Alvarado, Eligio (2001). Perfil de los pueblos de Panamá, Unidad Regional de Asistencia Técnica (RUTA) y Ministerio de Gobierno y Justicia (MGJ). Panamá.

Así lo vi y así me lo contaron: datos de la Revolución Guna. Versión del sagladummad Inakeliginya y de gunas que vivieron la Revolución de 1925 (2007). Aiban Wagua (selec. y trad.), Panamá: Fondo Mixto Hispano Panameño de Cooperación.

Cardenal, Ernesto (1969). “Nele de Kantule” en Homenaje a los indios americanos (poemas), Managua: Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.

Erice, Jesús (1975). “Historia de la Revolución de los indios Kunas de San Blas”, Revista Hombre y Cultura, t. 3, Panamá.

Ley 56 de 28 de diciembre de 1912, “Sobre civilización de indígenas”, recuperado de http://panama.justia.com/federales/le yes/56-de-1912-jan-24-1913/gdoc/

Ley 59 de 12 de diciembre de 1930, “Sobre reservas indígenas (tierras baldías en la costa atlántica), recuperado de: http://docs. panama.justia.com/federales/leyes/59-de-1930-jan-7-1931.pdf

Ley 2 de 16 de septiembre de 1938, por la cual se crean las comarcas de San Blas y de Barú, recuperado de: http://www.utp. ac.pa/documentos/2010/pdf/kuna_yala.PDF

Ley número 32 de 29 de diciembre de 1965, por la cual se declara día feriado en la Comarca de San Blas, el día tres (3) de septiembre de cada año. Gaceta Oficial: 15525, recuperado de: http:// www.gunayala.org.pa/Feriado%20Comarcal.Aniversario%20 Nele%20Kantule.PDF

Martínez Mauri, Mónica (2011). La autonomía indígena en Panamá: la experiencia del pueblo kuna (siglos xvi-xxi). Quito: Ediciones Abya-Yala.

Orán, Reuter & Wagua, Aiban (s.f.). gayamar sabga – diccionario escolar gunagaya-español, Fondo mixto hispano-panameño de cooperación, recuperado de: http://www.gunayala.org.pa/diccionario%20 guna.pdf

Richards, Rodelick V. (2011). El voto Guna en la historia electoral panameña, Panamá:  Tribunal Electoral. Sitio oficial de la Comarca Gunayala – Congreso General Guna, recuperado de: http://www.gunayala.org.pa/index.htm Smith Kantule, Jesús (1997).

Nele Kantule, padre de la revolución Kuna: biografía. Primera parte, 1868-1925. Panamá: Editorial Portobelo.

Torres de Iannello, Reina (1958, octubre). “Nele Kantule un personaje de interés etnológico e histórico”, Revista Lotería, ii época, no. 35.

 

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