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    Bárbara Bloise Navarro

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Víctor Levi Sasso

by: Bárbara Bloise Navarro

Víctor Levi fue siempre un maestro. Aún ocupando posiciones de alta jerarquía que consumían casi todo su tiempo y energías, dictaba clases regularmente, porque como afirmaba con pleno convencimiento.

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Periodista y especialista en Comunicación estratégica y entrenamiento de voceros. Directora del Programa Agenda Ciudadana. Catedrática en la Universidad Latina. Asesora en la Universidad de Panamá. Egresada del Instituto Nacional de Panamá, Universidad de Panamá y Universidad Latina de Panamá. Maestrías en Publicidad y Mercadeo, Periodismo Digital y Docencia Superior. Fue periodista de Telemetro Panamá y del GECU. Directora de Noticias de FETV, SERTV y el periódico La Universidad. Directora de Comunicación en la Presidencia, SENADIS, UP y en la UTP. Premio Nacional de Prensa Unicef y joven sobresaliente por la Cámara Junior de Panamá. Ha sido presidenta del Colegio Nacional de Periodistas. Miembro de la Asociación de Mujeres Universitarias y funda género.
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Víctor Levi Sasso: Visión y legado de un maestro

A la entrada del campus de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), sobre un sencillo pedestal, reposa una sobria placa gris que reza: “Universidad Tecnológica de Panamá, Campus Central, Dr. Víctor Levi Sasso”. Salvo el escudo de la universidad y los datos de la resolución, CGUT 01-97 del 14 de julio de 1997, la placa no contiene mayores dedicatorias, agradecimientos o detalles referentes al personaje que honra. Y esta espartana plancha, en su pragmatismo, es un homenaje sorprendentemente apropiado a la personalidad e historia del doctor Víctor Levi Sasso, quien es considerado su gestor principal.

Inevitablemente, cualquier recuento de la vida del doctor Levi Sasso es también un recuento de la génesis de la UTP y de la educación técnica superior en el país. Al igual que cualquier exploración de la historia de este centro de estudios superiores, es invariablemente un testimonio de la visión de este ingeniero-doctor que dedicó su vida al sueño de la realización de una universidad tecnológica que produjera los ingenieros y técnicos que el país necesitaba. El calificativo que con mayor frecuencia usan sus colegas y discípulos para describirle es “visionario”, un hombre adelantado a su tiempo. Lo que diferencia a este idealista de tantos otros soñadores, es que supo materializar su visión. Se ha afirmado que “hablar de la UTP es hablar de seres humanos con una aspiración infinita, heroica y hasta utópica de lograr transformar sus vidas y la de todos los panameños, a través de la educación”.1

1. Universidad Tecnológica de Panamá, Aniversario 30 1981-2011 – Libro conmemorativo de los 30 años de la Universidad Tecnológica de Panamá. Editora: Bárbara Bloise. Universidad Tecnológica de Panamá, 2012, primera edición, p.19.

Víctor Levi Sasso es el primero que logró que la utopía se convirtiese en realidad: a través de una serie de luchas que le enfrentarían a las autoridades de la Universidad de Panamá y hasta a la Asamblea Nacional, llegaría a ser el fundador y primer rector de la UTP, una institución determinante en la formación de cientos de jóvenes ingenieros y técnicos que han contribuido por más de tres décadas al desarrollo del país.

Sus orígenes: hijo de una estirpe luchadora

Sarah Sasso Halman, ‘Sarita’, y Jacques Levi, un matrimonio judío casados en Lima, Perú, en 1918, estuvieron en Suramérica antes de mudarse a Panamá, donde se establecieron buscando una mejor vida en la segunda década del siglo xx. Sarita había nacido en Costa Rica en 1898 y dedicó su vida a su hogar; su familia, los Sasso, de ascendencia sefardita y proveniente de las islas caribeñas, eran respetables comerciantes en Panamá y Costa Rica desde el siglo xix. Jacques Levi, nacido en Italia en 1890, pero criado en la ciudad de Niza en la Riviera Francesa, se dedicó al comercio. Su primer hijo, Isaac, conocido como ‘Kito’, nació en Santiago de Chile, en 1919. La segunda, Amy Levi de Jaramillo, nació en Colón, en 1920. La familia se muda a Europa por unos años donde nace Colman, en París, en 1925, quien no sobrevivió la temprana infancia. Víctor, cuarto y último hijo, nació en la ciudad de Colón, el 12 de julio de 1931, y pasaría parte de su infancia entre Francia y Colón.

Los descendientes de la familia Levi Sasso cuentan que el matrimonio había regresado a Niza, pero al estallar la Segunda Guerra Mundial, en 1939, la abuela ‘Sarita’ regresó con sus hijos a Colón en busca de seguridad. El mundo civilizado no tenía noción en ese momento del holocausto que se avecinaba para el pueblo judío. Sarita, sin saberlo, había salvado su vida y la de sus hijos huyendo de Europa. El abuelo Jacques se quedó atrás, con la promesa de unírseles después. Sin embargo, no fue así. Sarita le dio por muerto durante cuatro años. Al final de la guerra, a través de la Cruz Roja, recibió una comunicación de Jacques: estaba vivo y regresaría a Colón. Durante la guerra se había unido a los maquis, los grupos de la resistencia armada francesa que libraron una guerra de guerrillas contra la oprobiosa ocupación Nazi. Una vez reunida la familia en Colón, el matrimonio Levi Sasso y sus tres hijos echarían raíces permanentes en Panamá donde construirían sus vidas.(2)

2. Archivos genealógicos familiares de Cheryl Ann Pinto y anécdotas familiares de los hermanos Jaramillo-Levi, nietos de Jacques y Sarita Levi Sasso.

Víctor realizó sus estudios primarios y secundarios en Colón, graduándose en el Cristobal High School. Era de mediana estatura, tez blanca, tupido cabello oscuro, contextura gruesa, de mirada profunda y fácil sonrisa, poseedor de muy buenas maneras. Decide estudiar ingeniería civil e ingresa en la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Panamá, donde hace la carrera estudiando y trabajando al mismo tiempo. El ingeniero Celso A. Carbonell, uno de sus mentores en esos años, observó enseguida sus cualidades: “quedé impresionado con la inteligencia y sencillez del joven Levi. Efectivamente era un colonense muy convencido de que todo panameño debería ayudar al desarrollo de su país, él estaba dispuesto, al graduarse de ingeniero a hacer eso mismo. Con mucho cariño dediqué tiempo y esfuerzo al joven Levi en la preparación de su tesis de graduación. Durante los meses que trabajamos en su tesis de grado, descubrí que detrás de la humildad y la sencillez característica de Víctor Levi, había un brillante profesional de la ingeniería que habría de ser uno de los valores más extraordinarios del país”.(3)

3. Carbonell V., Celso A. “Dr. Víctor Levi Sasso, forjador de juventudes”. Revista Panameña de Cultura Maga, Tercera Época. No. 31, mayo-agosto 1997, p. 6.

En 1956 se gradúa con primer puesto en la Facultad de Ingeniería y Arquitectura y con el mayor índice académico en toda la Universidad. Su tesis mereció las más altas calificaciones. Ya graduado de ingeniero civil, trabajó un año en la carretera Interamericana bajo las órdenes del ingeniero Tomás Guardia. Después de esta experiencia, continuó su educación, gracias a una beca, en la Universidad de Lehigh, en Bethlehem, Pensilvania. Aunque originalmente su plan era obtener una maestría, anhelo que alcanza en 1958 (Master in Science), su brillantez académica le permite la extensión de su beca y obtiene un doctorado en 1962 (Philosophical Doctorate), ambos en ingeniería civil. La Facultad P.C. Rossin de Ingeniería y Ciencia Aplicada de la Universidad de Lehigh, inclusive hoy, más de medio siglo después de su graduación, lista al doctor Levi Sasso como uno de sus alumnos notables.(4)

4. P.C. Rossin College of Engineering and Applied Science, Lehigh University, website: http://www.lehigh.edu/ engineering/about/alumni/bio_levi_v.html

Es allí donde se distingue “por sus aportes al marco conceptual y diseño de estructuras metálicas, utilizando los criterios de Método Plástico (Limit Design), siendo considerado entre los grandes de la época en este novedoso enfoque ingenieril. Fue autor de libros y publicaciones relacionados con temas de ingeniería civil-estructural y dictó, como profesor invitado, cursos y seminarios en diferentes universidades estadounidenses de primer orden en la ingeniería civil” —señala el ingeniero y arquitecto Martin Isaac Donderis.(5)

5. Isaac Donderis, Martin. Entrevista personal.

Parte de su trabajo de investigación sobre el comportamiento plástico de las estructuras forma parte de lo que hoy es el Código de Acero LRFD utilizado en la industria de la construcción a nivel internacional. En sus ocho años en Estados Unidos, el doctor Levi no solo alcanzó éxitos académicos —se convertía en el primer ingeniero civil panameño en obtener un doctorado en una prestigiosa universidad estadounidense— sino que también encontró a la compañera de su vida: Janet Roth de Levi, una estadounidense nacida en 1940, con quien contrajo matrimonio el 15 de junio de 1958. La pareja inició su nueva familia en los años en que Víctor trabajaba en su doctorado: Elizabeth Sarah, su primera hija, nació un año después de la boda en junio de 1959 y, la segunda, Victoria Michelle, nació en 1961, ambas en Pensilvania. Arquitecta y artista plástica, Janet haría de Panamá su hogar cuando Víctor regresó al suelo patrio en 1963 con su joven familia. Aquí nacería su tercer y último hijo, Jacob David Moshe, en 1969.

La UTP: la historia de tres luchas

Nadie esperaba que, después de obtener su doctorado y tener un desempeño tan destacado en el mundo académico en Estados Unidos y la oportunidad de hacer carrera allá, el doctor Levi regresara a Panamá a pasar trabajos en el ambiente universitario panameño que estaba años luz detrás del estadounidense. El ingeniero Víctor Cano, quien posteriormente sería docente de la UTP y compañero de luchas de su tocayo, el doctor Levi, recuerda que, siendo estudiante de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Panamá, “había oído que venía un tal doctor Víctor Levi, primer puesto de la promoción de 1955, coautor de libros en Estados Unidos. Con tal propaganda y comentarios por parte de nuestros profesores lo imaginábamos como un superhombre, un supergenio. Un día estábamos conversando sobre algún tema, cuando vemos subir por las escaleras a un hombre joven, bajito, bastante pasado de peso, blanco como la leche, todo sudado y llevando puesto un suéter que, a todas luces, le quedaba apretado por todos lados y con una pipa en la mano.

Se nos acercó y se puso a conversar con nosotros en un panameño-inglés-colonense que, a decir verdad, nos costaba un poco entenderle lo que decía. Tocó varios temas relacionados con Ingeniería, libros, trabajos, investigación, etc. Y se nos fue despertando la curiosidad por saber quién era. Al cabo de un rato, preguntó dónde quedaba el decanato porque tenía una reunión con el decano (Alberto) De St. Malo y no quería llegar tarde a la misma. Se despidió y antes de que se marchara le preguntamos quién era y nos contestó: soy el doctor Víctor Levi”.(6) El ingeniero Isaac Donderis recuerda ese primer encuentro en la misma vena y señala: “realmente la fama que le precedía era mayor que su estampa y nosotros, como buenos estudiantes, ¡zas!, el sobrenombre: el gordo Levi”.(7)

6. Cano, Víctor. Entrevista personal.
7. Isaac Donderis, Martin. “Víctor Levi Sasso”. Revista Panameña de Cultura Maga, Tercera Época. No. 31, mayo-agosto 1997, p. 11.

En 1963, a los 32 años, ingresó al cuerpo de docente de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Panamá, después de ganar la cátedra por concurso. La ingeniera Felicia Rivera recuerda que “llegó hablando muy mal el español porque había estado ocho años seguidos en Estados Unidos”.(8) El ingeniero Carbonell le ha descrito como “un conocedor innato de la docencia de ingeniería” y relata que Víctor Levi “rápidamente se gana el respeto, aprecio y afecto de los estudiantes y de sus colegas profesores. Todos ven en el joven profesor un sencillo profesional que nunca alardeaba de nada y tampoco le interesaban los bienes materiales. Esta actitud hizo de él un ejemplo de vida altamente reconocido en el ambiente pedagógico”.(9)

8. Rivera, Felicia. Entrevista personal.
9. Carbonell, op. cit., p.6

Este aspecto de su personalidad, su humildad, se manifestó en un doble axis que definiría el estilo de vida que llevó: una generosidad intelectual que no buscaba reconocimientos y una vida frugal, casi espartana, solventada nada más por su parco sueldo de profesor universitario. La docencia era entonces, y es aún ahora, una de las profesiones más modestamente remuneradas en el país. En una década en que muchos de sus compañeros universitarios, ingenieros y arquitectos con distintas especialidades, se abrían carrera como contratistas, trabajando proyectos en el campo y prosperando económicamente, el doctor Levi optó por servir a la profesión desde la academia.

“En 1966 lo nombran director del Centro Experimental de Ingeniería, ligado a la Facultad de Ingeniería y Arquitectura. Bajo su gestión, este Centro fue designado Laboratorio Oficial para los estudios e investigaciones de suelos y materiales de construcción en caso de consultas y arbitraje y generaba fondos que formaban parte del presupuesto de la Universidad de Panamá” —señala la ingeniera Rivera. Ya traía en mente el doctor Levi las ideas de transformación, por lo que a sus estudiantes les hablaba de crear una universidad que fuera independiente de la Universidad de Panamá. Bajó su dirección, el modesto laboratorio de ensayo de materiales de la facultad se convirtió en el Centro Experimental de Ingeniería que producía ingresos y mejoraba el nivel de las edificaciones en el país. Su impacto en la industria de la construcción en Panamá se siente hasta el día hoy, ya que es una de las mejor reguladas de la región, gracias a esta aproximación científica a los controles de calidad.

El Profesor Teodoro Núñez describe la transformación del Centro Experimental bajo la dirección del doctor Levi: “De niño mi padre me llevaba al entonces Laboratorio de Ensayo de Materiales y conocí al doctor Víctor Levi Sasso. Luego, él se fue a estudiar su doctorado y lo volví a ver en 1967 cuando ingresó a la Universidad. Después, el doctor Levi comenzó con la visión de convertir el laboratorio de ensayo encentro experimental de Ingeniería. Ante la carencia de personal —pues en un principio estábamos solo mi papá, yo y otros compañeros aseadores/mensajeros—, terminamos aprendiendo, primero empíricamente, a ser técnicos de laboratorio y luego el doctor Levi nos preparó para tener la formación necesaria como laboratoristas. De allí, trabajamos preparando estudiantes para formarlos en ensayo de materiales y de suelo”.(10) Prosigue Núñez: “Por aquella época, era difícil nombrar a alguien en la Universidad de Panamá, así que lo que hacía el doctor

10. Núñez, Teodoro. Entrevista personal.

Levi era motivarnos y formarnos como expertos en materiales. Entrábamos a la Universidad con un salvoconducto. Empezamos a asesorar en pruebas de suelo y demás a empresas como Concreto S.A. y Concretera Nacional, entre otras. Siguió luchando, logró que, a través de convenios, vinieran estudiantes de otros países, la entrega de maquinaria por parte del Ministerio de Obras Públicas que, además, nos cedió personal, lo que aumentó nuestro grupo de 4 a 20 personas que trabajábamos para la comunidad”. En 1968 se da un evento histórico que cambiaría el asiento del poder político y el rumbo del país y que el doctor Levi sabría navegar, hasta lograr su visión de una universidad tecnológica independiente. El 11 de octubre de ese año la oficialidad de la Guardia Nacional da un golpe de cuartel que interrumpe el orden constitucional del país, formando una Junta Provisional de Gobierno, suspendiendo todos los derechos civiles y disolviendo los partidos políticos. Un mes después Estados Unidos reconoció al gobierno militar, dándole su respaldo y ayuda económica, iniciando una era con grandes proyectos nacionales; y controvertida en materia de derechos humanos y libertades ciudadanas.

En los cuatro años subsiguientes, 1969 a 1972, el gobierno militar bajo el liderazgo de Omar Torrijos busca la alianza de sectores obreros y estudiantiles y da inicio a la reforma agraria. En 1971 se promulga el Código de Trabajo y en 1972 y la nueva Constitución que crea una Asamblea de 505 representantes de corregimiento. El gobierno militar renueva negociaciones con los Estados Unidos buscando un nuevo tratado para el Canal de Panamá, elevando la causa de la reivindicación nacional al plano internacional; campaña que llevaría a la firma de los tratados Torrijos Carter en 1977. En el ámbito financiero los Estados Unidos y la banca internacional invirtieron más de mil millones de dólares en Panamá; entre otras iniciativas el gobierno dio facilidades a bancos internacionales para instalarse, asumió el papel de inversor creando proyectos industriales y agrícolas, expandió las infraestructuras de aeropuertos y carre teras, etc.(11)

11. Pizzurno, Patricia y Araúz, Celestino. Estudios sobre el Panamá republicano (1903-1989). Editor: Manfer,
S.A., primera edición, 1996.

Estas condiciones serían determinantes en los eventos que llevaron a la fundación de la UTP, ya que requerirían mucha mano de obra técnica calificada y profesionales de la ingeniería que el país tendría que procurar. A raíz de los eventos de 1968, la Guardia Nacional cierra la Universidad de Panamá durante más de un año. Cuando se permite su reapertura, el doctor Levi es elegido decano de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura. La ingeniera Rivera recuerda que en el ´69, cuando se reabre la Universidad y ya como decano, el doctor Levi “empieza a impulsar el asunto de separar en algún momento la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad, aunque fuera administrativamente. Ahí es donde viene la idea del Instituto Politécnico, porque el Instituto Politécnico iba a seguir siendo parte de la Universidad de Panamá, pero administrativamente iba a tener mayor independencia o autonomía”.

Ella describe las etapas de creación de la UTP como “luchas” y este momento sería el inicio de las “tres luchas” que en los próximos quince años llevarían a la creación de la Universidad Tecnológica: primero, la creación del Instituto Politécnico; segundo, la Ley que crea la Universidad Tecnológica y, tercero, la consecución de las sesenta hectáreas de tierra que constituyen hoy su campus central. El doctor Levi estaría a la cabeza de las tres y sería el líder que inspiraría a los estudiantes, ingenieros y técnicos que le acompañarían en la aventura de fundar la UTP. El año de 1970 traería momentos importantes en la vida del doctor Levi: perdió a su padre, Jacques, momento difícil en la vida de cualquier buen hijo. Su viuda, Sarita, le sobreviviría diez años más. También sería su primer año como decano. Con su sencillo don de gente y ausencia de agenda personal, logró ganarse la confianza de los estudiantes, al darles espacio y participación, convirtiéndose el nuevo movimiento estudiantil de la Facultad en una de las fuerzas que empujarían la creación del Instituto Politécnico.

La ingeniera Rivera hace memoria que había dos problemas fundamentales que el doctor Levi aspiraba a resolver con la independencia: uno presupuestario y otro académico. Su mente científica tenía muy poca tolerancia para la burocracia y la politiquería que abundaba en la estructura universitaria. “En la década del setenta, el país vivía una época de incertidumbre con la situación política. En la Universidad de Panamá, un grupo de altos administrativos y autoridades académicas consideraban que Panamá podía tener un mejor rumbo si todo lo que era ciencia, tecnología e innovación contaba con una autoridad universitaria que les permitiera moverse mucho más rápido”, señala el ingeniero Modaldo Tuñón.(12)

12. Cardoze, Rodolfo. Entrevista personal.

El ingeniero Briceño señala que “también surgieron detractores del proyecto, pero la idea contó con el apoyo de más dirigentes de la época y de los estudiantes, docentes y administrativos de la Facultad de Ingeniería”. En tres años, el doctor Levi había construido alianzas dentro de la facultad donde era obvio para todos que este intelectual, que vestía sencillamente y usaba transporte público para ir a trabajar, con su característica pipa y su fácil sonrisa, no tenía agendas de ambición personal, sino puramente institucionales y académicas: quería elevar el nivel tecnológico y científico de la facultad, quería que sus docentes obtuvieran sus maestrías y doctorados afuera y quería que los jóvenes panameños pudiesen educarse en su propio país. Es en esta coyuntura que el doctor Levi forja, una de las más importantes alianzas de su carrera, con un personaje completamente distinto a él: Omar Torrijos. Para cabildear la idea del doctor Levi, un grupo de la facultad promovió una reunión con Torrijos en su legendaria casa de playa, en Farallón.

El Instituto Politécnico, que luego se transformaría en la Universidad Tecnológica, se gesta en una histórica reunión en el hotel La Siesta, en Tocumen, con la presencia de Omar Torrijos en el verano de 1975. Esta reunión les ganó el favor de Torrijos, quien se sumó a la causa, y su intervención directa da los resultados que deseaba Levi. Algunos de los presentes aún recuerdan su frase profética: “el Instituto Politécnico va” y “de hecho ordena al doctor Escobar Bethancourt y al ministro Royo que hicieran todo lo posible por apoyar y coordinar la creación de la UTP”, según señala el ingeniero Santos. El doctor Levi, conjuntamente con directivos universitarios y docentes de la Facultad de Ingeniería “crearon un documento que fue presentado a la Universidad de Panamá, llamado ‘Régimen Especial del Instituto Politécnico’ en el cual se plasmaba cierta autonomía administrativa” —señala el ingeniero Cardoze— “una estructura académica organizativa para el Instituto Politécnico diferente a como estaban organizadas las Facultades de la Universidad de Panamá. La Universidad de Panamá veía con mucho recelo la creación del Politécnico ya que era una instancia académica administrativa dentro de la Universidad con ciertos privilegios desde el punto de vista salarial de los docentes y del mecanismo administrativo del funcionamiento y la estructura misma del Politécnico. Según la ingeniera Rivera, la Universidad de Panamá nunca estuvo de acuerdo con que la facultad se separara, siempre hubo oposición por parte de sus autoridades, pero el doctor Levi perseveró en su idea. El Politécnico se inauguró el 25 de abril de 1975, todavía como parte de la Universidad de Panamá, pero con un régimen especial que le confería mayor independencia. Bajo la consigna de “Igualdad de Oportunidades y Democracia”, el doctor Levi fue elegido como su director general, el doctor Eduardo Briceño subdirector de Investigación, Postgrado y Extensión y el ingeniero Rodolfo Cardoze, subdirector Académico, conjuntamente con una Dirección Administrativa, dirigida por la doctora Ana María Jaén.

De estas gestiones para la creación del Politécnico, nace la amistad de Levi con Omar Torrijos. La ingeniera Rivera recuerda cómo el General Torrijos confiaba en el consejo y opinión del doctor Levi: “en cualquier momento lo mandaba a buscar para consultarle y conversar con él”. Como director del nuevo Politécnico, su personalidad sencilla le granjeó aún más confianzas y forjó más alianzas. La doctora Mariana McPherson, comenta que “el doctor Levi no hacía ninguna distinción de edad, de sexo, de raza, era judío, pero comía lo que le ofrecían y tenía una gran habilidad para identificar fortalezas y habilidades en la gente de su equipo de trabajo. Era tan humilde, que nosotros nos vinimos a enterar muchos años después, que su tesis doctoral había sido publicada como uno de los capítulos de un libro que se utiliza en las mejores universidades de la carrera de ingeniería civil de los Estados Unidos. Algunos años atrás, uno de nuestros profesores fue a tomar un doctorado en la Universidad de Lehigh, donde se graduó el doctor Levi y allá tenía más reconocimiento de los que tenía aquí en Panamá”.(13)

13. McPherson, Mariana. Entrevista personal.

El Profesor Núñez acota: “Al principio no entendía cómo una persona como el doctor Levi, que trabajaba como profesor en una prestigiosa universidad de los Estados Unidos, había regresado a Panamá con su familia, dejando una tranquilidad económica para embarcarse en una lucha con todos los contratiempos que conllevaba. Él había crecido en Colón, hablaba el español con una mezcla de inglés antillano —tipo chombo—, muy característico. Comía saus, prohibido para la religión judía y, además, bailaba el típico muy bien porque él era así, un tipo sencillo de ideas claras, un líder nato”. El paso de Facultad de Ingeniería a Instituto Politécnico representó un aumento en la matrícula de 400 a 1000 estudiantes. Cabe señalar que el Politécnico no solo trabajó a nivel de la ciudad de Panamá, sino que se expandió llegando a tener sedes en Chiriquí (1965), Veraguas (1970), Azuero (mediados de los 70), Colón (1973), Coclé (1976), Bocas del Toro (1979) y Panamá Oeste (1981). Bajo la dirección del doctor Levi, y después de muchas actividades, reuniones, marchas y todas las estrategias dirigidas con este fin y con la colaboración de un grupo de profesionales que compartían esta visión, el Instituto Politécnico entró en franco crecimiento y desarrollo.

Tres factores a resaltar en este crecimiento y en la visión del doctor Levi —que demuestran su altura intelectual y lo adelantado que estaba a su tiempo—, era su trato completamente igualitario hacia las mujeres dentro del campo profesional, su insistencia en una formación integral y humanista para ingenieros y técnicos, y su respeto por la libertad de pensamiento de estudiantes y docentes. “El doctor Levi Sasso apostó por la mujer profesional a toda prueba… Muchas de esa estirpe fueron pilares fundamentales de su administración y continúan —junto con otras de más reciente forja, pero igualmente templadas al calor de los ideales y enseñanzas del doctor Levi—, jugando un papel preponderante en el devenir de la Universidad Tecnológica de Panamá” —ha señalado Carene Monterrey.(14)

14. Monterrey, Carene. “Víctor Levi Sasso entró hace 25 años al Siglo XXI”.Revista Panameña de Cultura Maga, Tercera Época. no. 31, mayo-agosto 1997, p. 14.

Teodoro Núñez señala: “era un visionario. Recuerdo que comentaba que iba a llegar el momento en que las mujeres ocuparían cargos académicos y muchos le preguntaban que qué fumaba en esa pipa, pues el machismo en esos tiempos estaba muy marcado”. El doctor Levi creía en la formación integral de los futuros técnicos e ingenieros que educaban: “Siempre entendió, y así planificó la enseñanza universitaria, que en el primer año era importante formar valores, desarrollar el intelecto, perfeccionar el español y la redacción, aprender otros idiomas, ampliar el espíritu y la imaginación, entender que el mundo no es solo ciencia y tecnología, sino también relaciones humanas, solidaridad, voluntad de hacer bien las cosas. De ahí, las materias humanísticas que se imparten en la UTP, y el ímpetu que se le ha dado a diversas manifestaciones artísticas y literarias”(15) —señala Jaramillo Levi. “Víctor Levi Sasso fue un jefe respetuoso de la posición ideológica y partidista de sus empleados. No recuerdo haber sentido presión, ni exigencia de su parte, para que siguieran los lineamientos político-partidistas o ideológicos que él profesaba. Su equipo de trabajo estuvo siempre integrado por hombres y mujeres de distintas facciones políticas e ideológicas; donde el crecimiento se medía en función del desempeño y nada más”,(16) atestigua la licenciada Ana Matilde Conte de Mosquera. Levi fue también responsable de generar y concretar el programa de Becas LASPAU para que ingenieros panameños se perfeccionaran en el extranjero y contribuyeran a transmitir sus conocimientos adquiridos con los nuevos estudiantes.

15. Jaramillo Levi, op. cit.
16. Conte de Mosquera, Ana Matilde. op. cit. , p. 8.

La segunda lucha: la independencia

Panamá vivía en la década del setenta un momento coyuntural y el doctor Levi probó ser el hombre con la visión correcta que el país requería en ese momento histórico. Con la firma del tratado Torrijos-Carter en 1977, se estableció que el Canal pasaría a manos panameñas el 31 de diciembre de 1999 y, a partir de ese momento, Panamá experimentó un inusitado desarrollo tecnológico, un factor que creó la demanda por profesionales en todas las ramas de la tecnología. Paralelamente, revertían a Panamá grandes extensiones de tierras e infraestructuras, una oportunidad que a pocos países en el mundo se les ha presentado, y que creaba la oportunidad de dedicarlas al desarrollo económico y social de sus habitantes.

La recuperación de las áreas revertidas representó el inicio de la soberanía total, abrió el camino a nuevos retos y ofreció ilimitadas posibilidades de autodeterminación y desarrollo de nuestro talento propio. Al mismo tiempo, la industria de la construcción inició su auge, mientras que bajo las condiciones impuestas por las disposiciones del nuevo tratado el gobierno militar debía permitir la transición hacia una forma democrática de gobierno, con respeto a los derechos humanos y elecciones libres. Para ello se reformó la Constitución, se permitió el regreso de exiliados y se devolvieron algunos a los derechos civiles básicos a la ciudadanía como la libertad de expresión y de formar partidos políticos. Todos estos elementos, aumentaron los atractivos de Panamá como foco de inversión internacional.

El ingeniero Héctor Montemayor, recuerda que en el desarrollo de la labor del Instituto Politécnico y bajo el liderazgo del doctor Levi, se fue gestando la infraestructura que permitió, en 1981, crear la Universidad Tecnológica: “Cuando se concibe esta universidad, uno de los principios era llevar el conocimiento a lo largo y ancho del país ya que antes la oportunidad de estudiar carreras tecnológicas era muy limitada. Muchos jóvenes no tenían estas oportunidades y la universidad tenía que brindárselas. Para cumplir esta misión, es que se crean los centros regionales en las diferentes provincias hasta contar hoy con su sede metropolitana y sus centros regionales”.17

17. Montemayor, Héctor. Entrevista personal.

Una vez planteada la necesidad y la idea, el doctor Levi lideraría la “segunda lucha” que llevaría finalmente a la creación de la institución. El ingeniero Luis Barahona recuerda al doctor Levi como “el motor, el inspirador de la creación de esta institución; él tuvo la capacidad de motivar a una población de estudiantes, profesores y administrativos a luchar juntos para hacer realidad lo que es la actual Universidad Tecnológica de Panamá”. El ingeniero Héctor Montemayor, exrector, reconoce que la Universidad Tecnológica tuvo su gran aliado en el general Torrijos: “indiscutiblemente, estaba totalmente de acuerdo con esos principios, con esa concepción de este tipo de universidad. Fue decisivo su apoyo en la creación de la Universidad Tecnológica de Panamá”. Añade que la aprobación de la creación de la Ley de la Universidad Tecnológica fue “una gran alegría a nivel nacional, todos los centros regionales participaron en la consecución de esa ley” y algo que nos permitió llegar a esa etapa de desarrollo, es que la Universidad Tecnológica, a través de esos centros regionales se dio a conocer a las comunidades que sentían que les estaban dando respuesta a problemas que desde el punto de vista tecnológico eran pequeños, pero resolvían problemas y grandes necesidades del país”.

En ese entonces, el joven representante-legislador de Bocas del Toro, hoy magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Harley James Mitchell, recuerda que hicieron un recorrido a nivel nacional para reunirse con estudiantes del Instituto Politécnico en Veraguas y en Chiriquí: “el debate ya no era sobre la necesidad de la creación de la Universidad, sino el nombre, porque todas las consultas que se hacían terminaban sosteniendo que no se podía llamar Universidad, que el país no podía tener dos Universidades”.(18)

18. Mitchell, Harley. Entrevista personal.

La Procuraduría de la Administración, y la comisión de asesores del Consejo de Legislación de la Asamblea Legislativa también llegaban a la misma conclusión. Terminado el período de consulta, ese concepto no estaba claro, algunos decían que se podía llamar Instituto Superior, Colegio Mayor Superior o el mismo Instituto Tecnológico Autónomo, pero no podía llamarse Universidad porque la Constitución de 1972 hablaba de “universidad” en singular, refiriéndose a la Universidad de Panamá. Mitchell sostuvo que sí se podía llamar Universidad Tecnológica, porque “la Constitución como Norma Suprema, se expresa en singular, pero que esa singularidad, no significaba ausencia de pluralidad. En todo caso, lo que la norma constitucional quería decir, era que cualquier universidad oficial que se creara, tenía que ser concebida como autónoma”. No se concebía una Universidad oficial que no fuera autónoma, había que garantizar la libertad de cátedra, libertad de pensamiento, de los estudiantes, los profesores…” Luego de su intervención, hubo un receso.

Todos los estudiantes y profesores rodearon su curul: “sentí una gran satisfacción porque se había logrado a través del derecho, encontrar la viabilidad del concepto de Universidad Tecnológica”. Con este esfuerzo creativo del punto de vista jurídico, se logra, tiempo después, la creación de otras universidades, como la Universidad de Chiriquí, la Universidad Especializada de las Américas o la Universidad Marítima: varias universidades que se desprenden de la misma interpretación fundacional. El viernes 31 de julio de 1981 se llevó a cabo el segundo debate que aprobaría la Ley de la Universidad Tecnológica en la Asamblea Nacional. El profesorado y el estudiantado de la ya Universidad Tecnológica celebraron recorriendo la ciudad con caravanas. Esa noche se festejó en el Instituto Politécnico y se reconocía el apoyo que Torrijos siempre había dado al Instituto y la creación de la universidad, al tiempo que ya en los medios de comunicación se decía que el avión del general Torrijos había desaparecido. El día siguiente se aprobó en tercer debate la Ley y se tuvo conocimiento de la noticia de la muerte del general Torrijos.

El gran aliado del doctor Levi desaparecía el mismo día que la UTP, como tal, nacía. Debido al duelo nacional posterior, no fue hasta el 13 de agosto de 1981 que se promulgó la Ley por la cual se crea la Universidad Tecnológica de Panamá en la Gaceta Oficial. La ingeniera Zía Elena Lee comenta que para el doctor Levi, “su sueño se hizo realidad, él era un hombre visionario, con objetivos claros para el desarrollo de nuestro país. Él no podía limitarse a ser decano de una Facultad de Ingeniería, que tantas restricciones presentaban, si ya se vislumbraban nuevas carreras, otras tecnologías, nuestro país crecía a pasos agigantados y entre el personal docente, administrativo y educando existía un entusiasmo colectivo para lograr la Universidad Tecnológica de Panamá”.

La nueva UTP siguió funcionando en las instalaciones de la Universidad de Panamá y el doctor Levi fue designado como su primer rector. Para apoyar a la nueva universidad, señala el doctor Eduardo Briceño, el general Torrijos le había enviado un compendio de todos los proyectos y programas de gobierno que la UTP, podía desarrollar para su autogestión. Estos proyectos pertenecían al Plan de Desarrollo Nacional de todos los ministerios y entidades autónomas del Estado. Se hicieron muchos intentos para ponerse en contacto con estas dependencias gubernamentales, pero lamentablemente, ninguna institución quiso otorgar la ejecución de sus proyectos a la UTP, a excepción de la Caja del Seguro Social y su director, Abraham Saied, quien entregó a la UTP la ejecución de los planos del Proyecto del Hospital Materno Infantil, que sirvió para financiar una parte del presupuesto del primer año de funcionamiento de la Universidad Tecnológica.(19)

19. Briseño, Eduardo. Entrevista personal.

La ingeniera Rivera señala: “los departamentos podían planear sus propias carreras y también tenían posibilidad de generar sus propios fondos, para subsidiar los salarios. Salieron proyectos grandes como el Materno Infantil, fueron varios meses en los que se pudo sacar la planilla, porque la Universidad de Panamá nos administraba los fondos pero nosotros teníamos que generarlos”. La experiencia administrativa y académica adquirida en casi una década a la cabeza de la institución, primero como director del Politécnico y luego como rector de la UTP, llevaron al doctor Levi a impulsar una ley que reglamentaba y estructuraba la nueva institución y le permitía alcanzar la excelencia a la que aspiraba. “Existe una relación estrecha entre el Instituto Politécnico y la Universidad, ya que sin Politécnico no hubiera existido Universidad” —señala el ingeniero Cardoze—. “La prueba está en que la ley que creó la Universidad Tecnológica en principio incorporó dos regímenes  especiales y la estructura del Politécnico a la creación de la Universidad, en principio, hasta que hubiese una ley que la estructurara.” Se requería la aprobación de la nueva ley por parte de la Asamblea y “fue entonces que apareció la figura de la ingeniera Zía Elena Lee, química del Centro Experimental de Ingeniería, y, a la sazón, Ministra de Vivienda. Su participación en los hechos que antecedieron a esos días, la han convertido en una de las figuras claves que luchó por sacar adelante el proyecto de la UTP” —señala el ingeniero Barahona—. “Los diputados renuentes en votar a favor de lo que interpretaban como “un atentado” para debilitar su alma mater, que veían con no muy buenos ojos a la nueva institución, fueron persuadidos por la ministra Lee en sus ventajas y grandes beneficios educativos, logrando en una memorable reunión convencerlos que el proyecto necesitaba formalizar de manera oficial su funcionamiento”.

La tercera lucha: las 60 hectáreas

Luego de la firma de los tratados Torrijos-Carter, revirtió gran cantidad de bienes y tierras, a los cuales debía darse el mejor uso colectivo. En este contexto, la comunidad universitaria, liderada por Levi, se lanzó en una cruzada para conseguir los terrenos para desarrollar su propio Campus Central. Así, iniciaba la tercera de las luchas que libraría el doctor Levi a favor de la UTP. Esta época se distingue por las marchas, protestas, la unidad y expresión genuina de una comunidad universitaria por obtener 60 hectáreas del área revertida para la Tecnológica. Docentes, estudiantes, administrativos y además delegaciones de las sedes regionales, prácticamente se tomaron los terrenos. El ingeniero Salvador Rodríguez, exrector de la UTP, recuerda: “una vez hicimos una marcha desde el campus de la UP, por toda la vía Ricardo J. Alfaro hasta aquí y me tocó ser uno de los primeros profesores en impartir clases en este campus, sobre un tabique de madera, un tablero improvisado y unas sillas, donde se pidieron que los estudiantes que quisieran llegar aquí, soportando el calor, la humedad, los mosquitos, pero querían que la universidad, primero, tomara posesión del terreno. Y en base a esa idea que se generó, fue que esta universidad se convirtió en realidad”.(20)

20. Rodríguez, Salvador. Entrevista personal

“La Universidad Tecnológica de Panamá sin sede era nada” —señala la ingeniera Lee—. “Se recibieron las instalaciones de la Clínica Orillac, pero alguien vio la posibilidad de los terrenos que colindaban con la clínica y se pensó en las 60 hectáreas. Se contempló las ventajas y sus desventajas, pero era la más conveniente para la familia Tecnológica. Yo ya no era ministra, pero le pido al señor Eric Arturo Delvalle, primer vicepresidente de la República en una cena que se le ofrecía al vicepresidente de la República China, el 12 de septiembre de 1985, que esas 60 hectáreas se las asignaran a la nueva universidad. A nivel del gobierno, había fuerte oposición porque se pretendía desarrollar un complejo habitacional en esa área por lo que pedí al doctor Levi que hiciera presión por parte del personal educando, educadores y administrativos, para que el gobierno sintiera la presión y el interés de la familia tecnológica por esas tierras”. Una de las medidas de presión, descrita por el ingeniero Rodríguez, obedecía a la idea de “tomar posesión” de los terrenos, dando clases en el sitio en las condiciones que fuesen.

El ingeniero Modaldo Tuñón recuerda: “yo fui de los primeros en esos días en las clases en medio de la selva, fue algo impresionante…” El ingeniero Córdoba coincide: “me tocó vivir la experiencia de la lucha por las 60 hectáreas, movimiento que algunos sectores adversaban, ya que estábamos solicitando una posición importante, céntrica en la ciudad con miras al desarrollo industrial, comercial y residencial de la capital. Comenzó la lucha y prácticamente docentes, estudiantes, administrativos y demás delegaciones de las sedes regionales, nos tomamos esas 60 hectáreas. Recuerdo que llegó un grupo de personal de mantenimiento de las áreas verdes, junto con un grupo de docente y limpiaron la parte de la entrada alterna hasta formar un solar. Luego vino el profesor Víctor Cano —si la memoria no me falla— y dijo ‘yo voy a dictar clase allí’. Dicho esto, llegó con su grupo, sus tizas, su tablero y se puso a dar clase en el lote. Así fuimos sembrando banderas y tomando posesión de los demás lotes”.

Al profesor Carlos Silgado, topógrafo, le encomendaron la labor de medir todas las propuestas de terrenos donde se ubicaría la Tecnológica. “De todos los lugares propuestos había uno que quedaba a la entrada de Patacón, y todavía no estaba construida esa carretera —nos dice Silgado— “nosotros hicimos una caminata desde la Sede hasta allí acompañados por los docentes, el doctor Levi y todos los directivos. Se reunieron con nosotros cuatro legisladores que nos iban a apoyar en la consecución de esos terrenos que estaban entre la Universidad Católica Santa María la Antigua (USMA) y aquí, en la entrada de Patacón”. Silgado continúa: “hasta se llegaron a dictar unas clases aquí en unas toldas improvisadas por algunos profesores.

Hicimos una caminata hasta la sede, primero hasta aquí y después regresamos y nos dijeron que no, que esos terrenos eran de la Caja de Ahorros y que ellos los tenían destinados para algo. Ahí fue donde nació la idea de ubicarnos, no aquí donde estamos, sino 300 metros más hacia Cerro Patacón. Cuando hicimos los cálculos para estimar la cantidad de terreno que iba a salir, eran aproximadamente 60 hectáreas. Al día siguiente, dijeron que había que cambiarlo porque por ahí pasaría el Corredor Norte. Recalculamos moviendo el terreno hacia la Tumba Muerto y hubo que hacerlo para el día siguiente ya que de eso dependía que aprobaran el terreno para la Tecnológica. Eso originó que la universidad la trasladaran 300 metros hacia la Tumba Muerto”.

En palabras del propio doctor Levi, expresadas en septiembre de 1986, “debemos comprender que somos prioridad número uno para el desarrollo de este país, y que necesitamos un Campus de 60 hectáreas para poder desarrollar adecuadamente la Universidad Tecnológica porque ya hemos llegado al límite de lo que podemos hacer como precaristas en los cuatro o cinco diferentes sitios en los que estamos funcionando y que vamos a fenecer asfixiados si no se nos dan esas 60 hectáreas, o que si se nos da menos, dentro de unos años vamos a estar asfixiados, entonces nos tienen que dar 60 hectáreas…”(21) Las medidas de presión fueron efectivas y ya ahora presidente, Eric Arturo Delvalle, sancionó el traspaso de las 60 hectáreas de tierra, para su sede definitiva, ubicada en la vía Centenario. En esos años, la idea de materializar la construcción del campus era un sueño, postergado de manera indefinida ante la crisis económica y política que desembocó en la invasión militar estadounidense en diciembre de 1989.

21. Levi Sasso, Víctor. “Algunas reflexiones del Dr. Víctor Levi Sasso”. Revista Panameña de Cultura Maga, Tercera Época. no. 31, mayo-agosto 1997, p. 16.

El ingeniero Héctor Montemayor señala: “como no teníamos los recursos para las construcciones, decidimos desarrollar el campo de juego primero porque iba a ser el lugar donde nuestros estudiantes podían participar de actividades deportivas y sentirse dentro de un campus. Por esta razón se hizo el campo de juego e hicimos un plan maestro para el desarrollo de este campus a veinticinco años que se ha ido cumpliendo con algunos cambios y modificaciones, pero que da respuesta a lo que vemos a futuro”. Después del retorno a la democracia, comenta la doctora Mariana McPherson, que “en el noventa había una situación muy difícil en la UTP. Se vencía el tercer año de las autoridades electas y se abrieron nuevas elecciones. Para el periodo 90-93 ya no estaba el doctor Levi, quien había estado muchos años, al frente de la institución, primero como decano de la Facultad de Ingeniería, después como director del Instituto Politécnico y después como rector designado y después como rector electo, cargo que había ganado a partir de 1987, y eso algunos lo criticaban”. Su elección como rector fue impugnada y el caso estuvo en la Corte durante tres años, hasta que fallaron en su contra por un factor de legitimidad de participación estudiantil.

Su lucha final

Mucho antes de lo justo, a los 64 años, el doctor Levi libró su última lucha contra un cáncer, al que no podría vencer. No era la primera batalla que perdía ante ese enemigo: su hija Victoria Michelle, ‘Vicky’, había fallecido de leucemia en noviembre de 1989, a los 28 años, una pérdida irreparable que les había afectado grandemente a él y a su esposa Janet. A raíz de esto, Janet se dedicaría a la pintura, como terapia para lidiar con el dolor de la muerte de su hija. Sus hermosas bateas pintadas a mano tuvieron excelente recepción en el mercado artístico local y en las galerías especializadas.(22) Debido a su enfermedad, el doctor Levi perdió su natural corpulencia y mucha de su energía, pero no su espíritu, tal como describe el ingeniero Carbonell: “El gordito simpático y afable que siempre fue se va convirtiendo, en un hombre delgado y débil físicamente, pero fuerte como un titán en su espiritualidad”. Tanto la UTP como el Estado, se apresuraron a ofrecerle en vida su agradecimiento a través de diversos reconocimientos.

22. Maduro, Martha. “Janet Levi 1940-2001”. The Panama News. The English Language Online Newsletter.

La Universidad Tecnológica le ofreció un homenaje el 21 de junio de 1995, en la sede de la Cámara Panameña de la Construcción. Carene Monterrey ha descrito el ánimo del doctor Levi, posterior al homenaje, en una visita que le hizo en su hogar, donde ya estaba confinado: “empezamos a conversar sobre el homenaje que recientemente le había ofrecido la UTP. Su expresión se iluminó. Se le vio más animado y, con entusiasmo, fue mostrándome uno a uno los obsequios que le habían entregado aquel día: el pergamino, los presentes de cada uno de las facultades y los de sus queridos centros regionales. Fue recordando anécdotas de la fundación del Instituto Politécnico, de la Universidad Tecnológica, de cada centro regional que había ido creando, y, al final, todavía habló de nuevos proyectos para el futuro de la UTP”.(23)

23. Monterrey, op. cit. , p.15

El 29 de junio de ese mismo año, el Gobierno nacional le otorgó la Condecoración de la Orden de Vasco Núñez de Balboa en el Grado de Comendador reconociendo sus más de 30 años al servicio de la educación superior “dejando profundas huellas en nuestras juventudes” y por su “destacada y brillante trayectoria profesional como decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Panamá y propulsor del proyecto del Instituto Tecnológico, que posteriormente se convirtiera en la actual Universidad Tecnológica”.

La Patria agradecida le distingue, además, con este honor por considerarle “un personaje importante en la educación panameña al jugar un papel de liderazgo para lograr cristalizar el proyecto de la Universidad Tecnológica que ha permitido a muchos jóvenes panameños estudiar carreras técnicas intermedias y de diferentes especializaciones de la Ingeniería, que hoy aportan sus servicios al país”.24

24. Decreto Ejecutivo no. 309 del 29 de junio de 1995, por la cual se concede la Orden de Vasco Núñez de Balboa.

La última parte de su enfermedad la pasó en el hospital del Seguro Social donde fue posible ingresarlo por intermedio de una de sus secretarias, cuyo hijo era médico en esa institución, y donde recibió atención médica elemental hasta su muerte. El ingeniero Donderis recuerda que en la víspera de su desaparición, el doctor Levi reposaba en estado de coma en el hospital, rodeado por sus familiares y amigos, quienes presentían que el desenlace era inminente. “Me despido y salgo intranquilo de la habitación” —rememora Donderis— “voy donde las enfermeras y converso con ellas sobre el tema. ‘Le llamaremos si ocurre algo’, me dicen. En la madrugada suena el teléfono, lo tomo, llaman del hospital, y recibo la noticia, sentado en el borde la cama quedo pensativo y triste. Es Yom Kippur, me levanto, me pongo el Tallit y rezo el Kadish por mi amigo, maestro y mentor.”(25) Era el 4 de octubre de 1995, Víctor Levi Sasso había pasado a la eternidad. “Al momento de su fallecimiento, no tenía un centavo, ni casa propia, ni carro, ni tan siquiera cuenta de banco, pero dejó al país una inmensa fortuna con los profesionales de la ingeniería que él formó. Esa era su riqueza”(26) —reflexiona el ingeniero Carbonell.

25. Isaac Donderis, op. cit., p. 12.
26. Carbonell, op. cit., p. 7.

El Consejo Académico de la UTP le ofrece un último agradecimiento cuando le otorga de manera póstuma el reconocimiento como ‘Rector Magnífico’, y, posteriormente, en el 2007, el Consejo General Universitario lo declara ‘Padre y Fundador de la Universidad Tecnológica de Panamá’. Ese desinterés material puso a su esposa Janet, quien le sobrevivió hasta el 2001, en la posición de necesitar ayuda financiera durante sus últimos siete años de vida, en los que batalló con una serie de tumores cerebrales que la fueron paralizando. En su propio quehacer, una persona extraordinaria, muy activa en temas culturales y artísticos, recibió amorosa atención y ayuda económica de amigos, su familia inmediata y extendida, clientes, colegas y hasta de perfectos extraños.(27) Le sobrevivieron su hijo David, artesano, artista y escultor, y su hija Elizabeth, y sus nietos Vera Rachel, Victoria Esther e Isaac.

27. Maduro, Martha. “Janet Levi 1940-2001”. The Panama News. The English Language Online Newsletter.

El legado: una visión realizada

Dos exrectores de la Universidad Tecnológica de Panamá opinan sobre su legado: El ingeniero Salvador Rodríguez señala el gran aporte que esta institución, el sueño realizado que el doctor Levi, ha hecho al país: “La Universidad Tecnológica ha sido la institución de educación superior encargada de formar a los ingenieros y técnicos que el país requiere. Creo que la UTP, antiguamente Instituto Politécnico, es responsable de la formación de aproximadamente el 80 u 85% de todos los técnicos e ingenieros que hoy día le han dado este cambio a la República”.(28)

28. Rodríguez, Salvador. Entrevista personal. 29. Córdoba, David. Entrevista personal.

El ingeniero David Córdoba corrobora: “La UTP ha sido pilar fundamental en el desarrollo de este país. A través de una gran lucha por la idea visionaria de un hombre que quiso crear una universidad, el doctor Víctor Levi Sasso”.29 La ingeniera Marcela Paredes de Vásquez señala: “Vemos con beneplácito, hoy, que la visión que tuvo el doctor Víctor Levi Sasso, y los que lo acompañaron en la creación de la Universidad Tecnológica de Panamá, es una realidad. Si nos ponemos a reflexionar sobre el papel y protagonismo que juegan desde hace años los profesionales egresados de nuestras aulas brindando sus conocimientos en las entidades más destacadas del país, entenderemos el gran compromiso que tenemos por seguir capacitando a los mejores, en beneficio del país… Gracias a la visión del doctor Levi, todo lo que se esperaba de la universidad se ha alcanzado, apoyando el crecimiento del país…” El legado de un maestro se juzga a través de sus discípulos.

“Tuve la gran dicha y suerte de conocer al doctor Víctor Levi Sasso, personalmente. Fui uno de sus muchos discípulos y uno de los que sintió por él una gran admiración. Él era una persona muy afable. Creó en nosotros la confianza. Y ha sido uno de los grandes ejemplos que he tenido. Yo vi en él la mística, su dedicación. Quería su universidad. Se desvivía por ella. Había tal grado de confianza que para nosotros Levi se convirtió en un guía, no solo académico, sino también espiritual”, así le califica el ingeniero Amador Hassell.

Igualmente, el ingeniero Cardoze le describe, como “un hombre visionario, con una gran capacidad de trabajo, una gran responsabilidad por sus deberes, un hombre con una visión del futuro increíble, abnegado, amigo leal, un hombre desprendido que prefirió sacrificarse él en beneficio de esta institución (la UTP). Un hombre que le dio alma, vida y corazón […] tanto en la etapa de Politécnico como en la de Universidad Tecnológica […] siempre luchó porque la Institución tuviera un papel relevante, pero más que todo, para que las personas que estuvieran adentro también estuviéramos bien […] gran amigo colega y compañero, un hombre desprendido y sincero […] realmente sincero […] en el sector Educación en este país pocas personas han sido como el doctor Víctor Levi. Habrá otras, pero el ocupará posiciones relevantes en lo que es el desarrollo de la educación en este país”. La licenciada Conte de Mosquera acota: “Víctor Levi fue siempre un maestro. Aún ocupando posiciones de alta jerarquía que consumían casi todo su tiempo y energías, dictaba clases regularmente, porque como afirmaba con pleno convencimiento: “…así no se pierde el contacto con las nuevas generaciones”.(30)

30. Conte de Mosquera, Ana Matilde. Op. Cit., p. 9.

Y las nuevas generaciones de técnicos e ingenieros que se forman en la Universidad Tecnológica de Panamá están en perenne contacto con este maestro, aunque no lo sepan. Así lo confirman todos y cada uno de los entrevistados para una investigación realizada sobre su historia y orígenes. Ni uno sólo dejó de mencionar al doctor Víctor Levi Sasso: su humanidad, sencillez, entrega y cómo impactaron en sus vidas su legado y su visión a favor de la formación de la juventud panameña.

Referencias bibliográficas

Aniversario 30, 1981-2011 (2012). Bárbara Bloise (ed.), libro conmemorativo de los 30 años de la Universidad Tecnológica de Panamá, UTP.

Gaceta Oficial no. 19385 (1981, 19 de agosto). Ley no. 18 de 13 de agosto de 1981, por la cual se crea la Universidad Tecnológica de Panamá.

Gaceta Oficial no. 20166 (1984, 19 de octubre). Ley no. 17 de 9 de octubre de 1984, por la cual se organiza la Universidad Tecnológica de Panamá.

Génesis de la Universidad Tecnológica de Panamá. Un Esbozo (2005, julio). Versión reelaborada, ampliada y corregida por Gregorio Urriola Candanedo, M.Sc., a partir del trabajo de investigación original redactado por el Prof. Ignacio Chang “La Universidad Tecnológica de Panamá, origen y desarrollo” y documentos institucionales de la UTP.

“Homenaje al doctor Víctor Levi Sasso” (1997, mayo-agosto). Revista Panameña de Cultura Maga, Enrique Jaramillo Levi (dir.), 3ª. época, no. 31.

Isaac Donderis, Martín (2003, 31 de octubre). En el VIII aniversario de su fallecimiento, Ing. Víctor Levi Sasso, creador de La Universidad Tecnológica de Panamá (1931-1995), Panamá: La Prensa.

Maduro, Martha. “Janet Levi 1940-2001”. The Panama News. The English Language Online Newsletter.

Pizzurno, Patricia y Araúz, Celestino (1996). Estudios sobre el Panamá Republicano (1903-1989), 1ª. ed. Manfer, S.A.